EUROPA PRESS BRUSELAS
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, anunció ayer que al menos 25 países de los 44 que integran la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para Afganistán han comprometido nuevas tropas para 2010 y que las ofertas realizadas hasta el momento llegan a los 7.000 efectivos, sin detallar las cifras por país.
"Lo que sí puedo decir es que, además de estos compromisos, he oído indicaciones de que otros aliados y socios estarán en condiciones de anunciar más contribuciones en las próximas semanas y meses", explicó el responsable de la Alianza.
Eso significa que ISAF tendrá al menos 37.000 soldados más en 2010, dado que el presidente estadounidense, Barack Obama, enviará 30.000 efectivos suplementarios en el marco de su nueva estrategia para Afganistán.
Proteger a la población
Todos ellos dejaron muy claro que, a pesar de las "incertidumbres y bajas" siguen estando "unidos" en su misión. Los países de la ISAF adoptaron también una nueva Hoja de ruta para Afganistán que, además de reforzar el número de tropas, contempla un nuevo enfoque para centrarse en la protección de la población afgana y destinar más ayuda económica, eso sí insistiendo en que la contraparte afgana tiene que asumir su parte de la carga.
Los ministros de Exteriores de la OTAN defendieron también una política que apoye la reintegración de los talibanes que dejen las armas y ratificaron su intención de transferir la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas afganas "tan pronto como sea posible".
En todo caso, subrayó que no habrá "una carrera hacia la salida" sino que habrá una transición "bien coordinada". Los ministros de la OTAN aclararon que "no vamos a abandonar Afganistán para que vuelva a las manos de los terroristas" y de los talibanes.