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Las autoridades iraníes consideraron ayer que es necesario construir hasta 20 plantas de enriquecimiento de uranio para proporcionar el combustible que requieren sus nuevas plantas nucleares, si bien insisten en que este nuevo impulso de su programa atómico no implica que vaya a abandonar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Así se pronunció el jefe de la Organización Nuclear de Irán, Ali Akhbar Salehi, a la agencia oficial iraní IRNA, donde ratificó que "no existen planes para salir del Tratado de No Proliferación" que regula la posesión de armas de destrucción masiva, que según gran parte de la comunidad internacional es el propósito final del programa nuclear de Irán, algo que la República Islámica desmiente categóricamente desde hace años.
Teherán mientras, sigue con la construcción de 10 de plantas de enriquecimiento adicionales, de las que informará a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sólo seis meses antes de inyectar gas a las instalaciones. Irán anunció el pasado domingo, en represalia por la resolución de la semana pasada de la AIEA, que construirá diez plantas más de enriquecimiento de uranio como la de Natanz. La resolución de la AIEA censuraba a Irán por haber construido en secreto una segunda planta en Qom.