EFE
Un comité de crisis negocia la liberación de 55 personas -muchas de ellas niños- secuestradas desde este miércoles en Mindanao, en el sur de Filipinas, por pistoleros de un clan tribal cuando huían de las fuerzas de seguridad.
La mayor parte de los rehenes son estudiantes de la escuela Maitum, de la localidad de Prosperidad de la provincia de Agusan del Sur, en la que irrumpió el grupo de hombres armados que supuestamente comanda Ondo Perez.
El comité encargado de negociar está encabezado por la gobernadora de Agusan del Sur, Valentina Plaza, quien ha pedido al Ejército que aguante a sus hombres mientras hablan con los captores.
Los secuestradores, que se encuentran atrincherados en un monte cercano a Prosperidad, condicionan la puesta en libertad de los rehenes a la detención del cabecilla de un clan rival, al repliegue de los soldados y policías que les rodean y a la presencia de periodistas en la negociación.
Ondo Perez fue miembro de un grupo paramilitar gubernamental y mantiene una "vendetta" con otro influyente cabecilla de la región llamado Jun Tubay.
Las autoridades acusan al grupo de Perez de haber asesinado a miembros de la familia de Tubay, residentes en Prosperidad, el pasado febrero.
Desde que empezó el secuestro, 17 niños y un adulto han sido puestos en libertad, y dos maestros escaparon, según la Policía, aunque el Ejército dice que estos profesores no formaban parte del grupo de rehenes.
Todo comenzó cuando el grupo de pistoleros que escapaba de los cuerpos de seguridad, con los que había mantenido un tiroteo en el área de la población de Purísima, entró en la zona de Maitum y se refugió en la escuela, de la que salió con numerosos escudos humanos.
Durante la fuga también capturaron a dos guardas forestales de una compañía maderera.
Este secuestro acontece dos semanas después de que 57 personas fueran asesinadas por orden de uno de los clanes más influyentes de la provincia de Maguindanao, en Mindanao, al igual que Agusan del Sur.
Las autoridades filipinas admitieron el martes que hay hasta 132 grupos paramilitares reconocidos en el país, la mayoría a sueldo de políticos o ricos terratenientes que imponen por las armas el dominio de sus feudos.
Esta última acción violenta de pistoleros supone un nuevo revés para el Gobierno de la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, que a seis meses de las elecciones está siendo duramente criticado por tolerar que las dinastías políticas y los clanes familiares y tribales asuman la autoridad en un amplio territorio del archipiélago.