EP/EFE BONN (ALEMANIA)/ROMA
El discurso pronunciado ayer por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en el congreso del Partido Popular Europeo (PPE) en Bonn (Alemania) causó un gran revuelo en Italia, donde el presidente de la Cámara Baja, Gianfranco Fini, puso, una vez más, distancia respecto a su jefe de formación.
Il Cavaliere se jactó de ser un jefe de Gobierno "súper" y "con un par de pelotas" durante el discurso las formaciones de su mismo signo político.
Después de mencionar las "calumnias" con que le ha atacado la izquierda, aseguró que en realidad, éstas han terminado por reforzarle todavía más, ya que ahora "la gente dice: madre mía, pero dónde encontraremos uno tan fuerte, duro y con un par de pelotas como Silvio Berlusconi", dijo, entre las risas de los asistentes.
En una exposición que dedicó, entre otras cosas, a hacer un chiste sobre el Papa, el presidente Obama y él mismo, Berlusconi atacó de nuevo a los magistrados italianos, en otro episodio de la batalla abierta contra la Justicia que no le es afín. En esta ocasión, Il Cavaliere afirmó que en su país la soberanía popular había pasado del Parlamento a los jueces, aunque, dijo, "esto es una situación transitoria", pues su Gobierno trabaja para reformar la Constitución.
Fini rechaza las declaraciones
Tal afirmación fue inmediatamente contestada por Fini, presidente de una de las dos cámaras que componen el Parlamento de Italia y que es además el número dos del partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL).
"Es verdad que la soberanía pertenece al pueblo, pero el jefe de Gobierno no puede olvidar que ésta se ejercita en las formas y límites que establece la Constitución", señaló Fini.
El presidente de la Cámara, por ello, no comparte las palabras de Berlusconi y espera, agregó, que el primer ministro "encuentre un modo de precisar mejor su pensamiento para no generar una peligrosa confusión sobre lo que ocurre en Italia y sobre las intenciones reales del Gobierno".