VICENTE VALERO EIVISSA
Usted ha denunciado la actuación en Hispanoamérica de algunas empresas españolas como Repsol o Telefónica.
Hacen unos desastres fenomenales. Hay empresas que devastan todo y no dejan nada. Mejor dicho, sí dejan algo: hambre y pobreza, destrucción del aparato productivo del pequeño y mediano productor rural. Es una situación de injusticia. Ahora, cuando aparece un gobierno que les pone límites, entonces se dice que es una dictadura. ¿Por qué Evo Morales ganó las elecciones con el 66 por ciento de los votos? Porque el pueblo se siente interpretado. Europa debe cambiar sus políticas y no seguir a Estados Unidos.
La "nueva identidad hispanoamericana" de la que habla usted en su libro ýCultivemos la pazý, tiene que ver con estas nuevas políticas.
Sí, lo que vengo planteando, a escala mundial, no sólo hispanoamericana, es que necesitamos un nuevo contrato social. La diversidad es la gran riqueza de los pueblos, no la uniformidad. La naturaleza nunca creó monocultivos. La ONU sigue dominada por cinco grandes potencias desde 1948 que aplican el derecho de veto. La ONU debería estar al servicio de los pueblos, pero no lo está. El FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio son organizaciones malignas para los pueblos. No contribuyen en nada en la vida de los pueblos, al contrario, resultan nefastas. Benefician sólo a las grandes corporaciones, a los monopolios, pero no a los pequeños y medianos productores.