EFE/REUTERS/EP PEKÍN
Las autoridades chinas hicieron caso omiso a la presión internacional y un tribunal -en China el poder judicial no es independiente- condenó ayer a 11 años de cárcel a Liu Xiaobo, el más destacado opositor del régimen, "por incitar a actividades de agitación destinadas a derrocar al Gobierno". Es la tercera vez que Liu, que el próximo lunes cumplirá 54 años, es condenado En China.
La primera vez fue sentenciado a 20 meses de cárcel por una huelga de hambre en las protestas de Tiananmen (1989) cuando era profesor de Literatura. La segunda lo fue la pasada década a tres años en un campo de reeducación laboral (laogai).
Su tercer juicio ayer apenas duró tres horas, según su abogado, Mo Shaoping, y se le juzgó como coautor de un manifiesto, con motivo del 60 aniversario de los derechos humanos, que en 2008 (la Carta 08) instó a la reforma política, mayores libertades y al fin del sistema de partido único mediante el sufragio universal.
El disidente permaneció tranquilo en pie en el tribunal de Pekín mientras el juez le declaraba culpable de "incitar a la subversión del poder de Estado" por su papel en la solicitud y por escribir declaraciones en internet críticos con el Partido Comunista chino, según explicó su abogado. Liu no estaba autorizado a responder en el tribunal a la sentencia.
Tranquilo y preparado
"Xiaobo y yo estuvimos muy tranquilos cuando se leyó el veredicto. Estábamos preparados mentalmente para que recibiera una pena larga", señaló su mujer, Liu Xia, que también estuvo presente en la sala. "Luego nos permitieron estar diez minutos juntos y me dijo que apelará, aunque sus opciones de éxito son escasas", afirmó. El veredicto se centra en su papel en organizar la Carta 08. Liu "tenía el objetivo de subvertir nuestra dictadura democrática popular y nuestro sistema socialista", reza la sentencia. "Los efectos fueron malignos y es un importante criminal", añade.
Los diplomáticos occidentales y periodistas extranjeros no fueron aceptados como observadores, y se quedaron ante el Tribunal Popular Número 1 de Pekín, en el barrio de Shijingshan, como unos 200 seguidores de Liu e internautas que pidieron también el fin de la censura en Internet, frente a un fuerte contingente policial. Otros de los 300 firmantes de la Carta 08 (Liu fue el único detenido) que también pide libertad de prensa y mejora del medio ambiente, no pudieron acudir al ser retenidos en sus domicilios por la policía.
Human Rights Watch (HRW) calificó el juicio de "parodia de la Justicia" y "predeterminado políticamente".