Jasper Schuringa, un joven empresario holandés de 32 años se convirtió en uno de los "héroes" del vuelo 253 de Delta Airlines que el viernes sufrió un intento de atentado cuando estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Detroit.
Schuringa viajaba en el vuelo 253 de Northwest Airlines detrás de Abdul Farouk Abdulmutallab, un nigeriano que intentó encender un explosivo en pleno vuelo y derribar el aparato con 278 pasajeros a bordo. Al ver que el atacante comenzaba a hacer fuego, Schuringa saltó por encima de varios asientos y comenzó a apagar las llamas con sus propias manos, según contaron testigos. Luego llegaron miembros de la tripulación con extintores y le ayudaron a controlar las llamas.
"Sólo pensé: está intentando explotar el avión", contó el holandés a los medios. "Entonces me lancé sobre él sin dudarlo".
Políticos de diversos partidos políticos holandeses sugirieron ayer que la reina Beatriz podría condecorar a este empresario por su actuación en el incidente. agencias amsterdam