EFE TEHERÁN
La fiesta de "Ashura", la más importante y sagrada del calendario islámico chií, se tiñó ayer de sangre en Irán, donde se recrudecieron los violentos enfrentamientos entre las Fuerzas de Seguridad y grupos de la oposición pro reformista, que lanzó su mayor desafío al régimen desde que empezó la campaña de protesta tras el resultado de las elecciones del pasado 12 de junio, que dieron la victoria al conservador Ahmadineyad y que la oposición consideró un fraude. Durante aquella campaña de protestas murieron al menos 72 personas.
Según diversas páginas web opositoras, al menos cuatro personas perdieron la vida en cruentos choques con la Policía y milicianos islámicos "Basij" en las calles del centro-sur de Teherán. Aunque otras fuentes elevaron la cifra hasta a ocho víctimas mortales en los disturbios.
De acuerdo con el sitio internet "Nasimfarda", tres personas habrían perecido en la emblemática avenida Enguelab y una cuarta habría muerto en el cruce con la calle Kalej, también en el centro de la capital. En aquella zona, que ya fue escenario en 1979 de la revuelta contra la tiranía del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi, grupos antigubernamentales gritaron de nuevo "muerte al dictador" mientras varios coches de la Policía fueron incendiados. Ninguna de las informaciones pudo ser corroborada ya que el gobierno iraní ha prohibido a la prensa internacional trabajar en la calle.
El jefe de la Policía de Teherán, Azizulah Rajabzadeh, reconoció que en los disturbios hubo heridos tanto entre efectivos de la policía como entre los manifestantes. Además, afirmó que se practicaron 300 detenciones. Sin embargo, fuentes de la oposición aseguraron que en algunos puntos de Teherán los agentes se negaron a disparar a los manifestantes.
Asimismo, los enfrentamientos se extendieron a otras ciudades del país. Según el sitio internet "Jaras" hubo disturbios en Shiraz, a 1.000 km de la capital y también en Isfahan y Nayafabad.