EFE ISLAMABAD
La masacre cometida el viernes en un partido de voleibol en la localidad paquistaní de Shah Hassankhel, que hasta el momento se ha cobrado la vida de al menos 93personas según los últimos datos al cierre de esta edición,incrementan aún más la presión sobre el Gobierno de Islamabad en la lucha contra las milicias talibán paquistaníes, un enfrentamiento al que EE UU ha contribuido con fuertes donaciones económicas a cambio de resultados palpables y que amenaza con desestabilizar a un Ejecutivo que mantiene muchos frentes abiertos.
El ataque del viernes es la matanza más sangrienta registrada en los dos últimos años en Pakistán. Los expertos consultados sugieren que los insurgentes relacionados con Al Qaeda se están concentrando en los civiles para provocar el máximo de víctimas y difundir el terror, en lugar de atacar a las fuerzas de seguridad.
En cualquier caso, la explosión pondrá a los esfuerzos de Pakistán para contener a los cada vez más osados milicianos bajo un mayor escrutinio y provocará la alarma en Washington, que ve a Pakistán como un estado clave en el frente de batalla contra los talibán afganos.
Búsqueda entre los escombros
Un día después de que los milicianos hicieran estallar un vehículo deportivo en el campo de voleibol en la aldea de Shah Hassankhel, en el noroeste del país, equipos de rescate y campesinos buscaban ayer los cuerpos sin vida de las víctimas, cuyo número podría ser mayor en las próximas horas.
"Creemos que hay más cuerpos sepultados entre los escombros y la cifra de muertos podría aumentar", dijo Zahid Mohammad, un campesino, quien estaba entre las decenas de personas que ayudaban a los socorristas, y que denunció la absoluta falta de medios en las tareas de recuperación. "La gente está excavando entre los escombros con sus manos y palas y no hay maquinaria pesada para ayudarnos. Es simplemente patético", agregó.
El desafío de la seguridad
"La violencia de los milicianos está aumentando la presión sobre Zardari y brinda más oportunidades a sus rivales para atacar a su Gobierno", opinó el analista político Hasan Askari Rizvi. "El Ejecutivo tendrá que fortalecer la seguridad interna y la lucha contra la corrupción, que fue descuidada en el pasado porque nunca pensaron que las cosas podrían ir tan mal", agregó. El Gobierno debe además mejorar la calidad de vida de los paquistaníes e imponer su política centralizada en las zonas federalmente administradas de la frontera con Afganistán, donde el nivel de analfabetismo es descomunal y es aprovechado por los talibán para reclutar a terroristas suicidas.
Los atentados en Pakistán han aumentado significativamente desde que el Ejército lanzara una gran ofensiva en el feudo talibán de Waziristán del Sur hace unos meses. La contraofensiva talibán ha matado a cientos de personas desde mediados de octubre.