EFE ROMA
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afirmó ayer que está listo para volver a desempeñar sus tareas al frente del país casi un mes después de ser agredido en la cara por un desequilibrado con una estatua de la catedral de Milán. La vuelta del primer ministro se produce en medio de una gran tensión social en el sur de Italia, donde otro inmigrante resultó herido ayer por arma de fuego en la localidad de Rosarno, donde desde el pasado jueves se han registrado ataques de vecinos contra los inmigrantes que trabajan como temporeros.
Según informaron fuentes policiales, el inmigrante fue herido por varios disparos efectuados con una escopeta de perdigones desde un vehículo en un terreno del municipio de Gioia Tauro, próximo al de Rosarno. El inmigrante, que se suma a los otros dos heridos el viernes por disparos, fue trasladado a un hospital con heridas en las piernas y un brazo.
La Policía italiana investiga los hechos, que apuntan en la dirección de la "caza al inmigrante" con la que la prensa del país ha definido los altercados de Rosarno y que llegan después de que se produjeran los primeros traslados de extranjeros a otros lugares.
Tensión social
Los medios de comunicación italianos informaron de que los vecinos, que se echaron a las calles el viernes por la tarde ante las protestas de los inmigrantes, seguían ayer aún fuera de sus casas y hablaban de un nuevo inmigrante apaleado.
El clima agresivo que se vive en Rosarno ha llevado a muchos de estas personas a solicitar su traslado a centros de acogida de otras localidades, fuera del lugar donde se ganaban la vida como jornaleros, pero el problema es que muchos de ellos aún no han cobrado los míseros sueldos que se les pagaba por recoger naranjas.