EFE DUBLIN
El ministro principal norirlandés, Peter Robinson, admitió ayer que cuando conoció en mayo la infidelidad de su esposa Iris supo que la carrera política de la parlamentaria en Belfast y Londres estaba acabada. "Le dejé claro que podía acabar esta legislatura, pero que no podría presentarse otra vez (a unas elecciones). Le dije que es imposible estar en política con esqueletos en el armario", declaró Robinson al Belfast Telegraph. El líder unionista confiesa que desde que este asunto acaparó las portadas de los medios de comunicación ha perdido más de 12 kilos de peso, que se siente desolado e incapaz de enfrentarse a la vida diaria. "Hay días -dice- en los que, si no fuese porque hay que levantarse y lidiar con asuntos por el bien de la familia, tu instinto es quedarse en la cama, apagar las luces, adoptar la posición fetal y no volver a salir más". Robinson, de 61 años, abandonó el lunes su cargo durante seis semanas para que una investigación dilucide si sabía del dinero que Iris recibió de dos constructores para dárselo a su joven amante.