EP PUERTO PRÍNCIPE/GINEBRA
Miles de haitianos comienzan a huir del infierno en que se ha convertido Puerto Príncipe. Una semana después del seísmo, la capital haitiana sigue sumida en el caos y muchas personas han comenzado a abandonarla. A pie, en los escasos tap tap (como llaman
a los autobuses) y en los pocos vehículos que encuentran, miles de haitianos han decidido regresar al campo. Muchos de ellos emigraron a la ciudad. Ahora, sin hogar, y en muchos casos sin familia regresan a sus antiguas casas después de haber pasado una semana durmiendo en la calle. Familias enteras se amontonan en los autobuses para realizar recorridos de hasta seis horas, por pésimas carreteras y cargados con las escasas pertenencias que han logrado salvar.
Miles de huérfanos
Por otra parte, los huérfanos y los niños abandonados en la isla deberían ser adoptados en el extranjero sólo como último recurso, según reclamó ayer Unicef. Esta agencia de la ONU está tratando de identificar y registrar a los niños que vagan por las calles de Puerto Príncipe cuyos padres han muerto o están desaparecidos. "En este tipo de emergencia, los niños son desgraciadamente los más vulnerables, especialmente aquellos que han sido abandonados", según explicó su portavoz, Veronique Taveau. "Tememos que se puedan producir casos de tráfico de niños", aclaró. Si los padres han muerto, deberían hacerse esfuerzos por reunir al menor con otros miembros de su familia como sus abuelos, aclaró, insistiendo en que un niño debería "permanecer en la medida de lo posible en su país de nacimiento", dijo.