EFE/EP PUERTO PRÍNCIPE/PARÍS
Un fuerte terremoto de 6,1 grados en la escala de Richter sacudió ayer de nuevo Haití y sus efectos se sintieron en la capital, Puerto Príncipe. El temblor, que tuvo lugar a las 6.03 hora local (11.03 GMT), fue fuerte y prolongado, es una de las 88 réplicas que se han producido desde el fuerte terremoto del pasado día 12.
La réplica no dejó grandes daños apreciables, aunque cayeron algunos edificios, mientras continúan las tareas de rescate de supervivientes, pues todavía se cree que hay supervivientes bajo los escombros, aunque cada vez con menos esperanzas. La réplica causó escenas de pánico en Puerto Príncipe donde la gente que dormía en campamentos salió a las calles, alejándose de los edificios dañados.
Un hombre llegó ayer al centro de la capital en busca de ayuda, asegurando que en las ruinas de un instituto se escuchaban voces bajo los escombros. Un equipo de rescate de Taiwan partió con él.
Rescates de última hora
"Ya han sido localizadas 121 personas vicas", declaró la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en Ginebra, Elisabeth Byrs. En las últimas horas han sido rescatados un bebé de 23 días en la localidad de Jacmel, por bomberos colombianos y franceses, otro niño de tres años, una mujer de 69 años en la catedral de Puerto Príncipe y otra mujer de entre los restos de un supermercado de la capital. La mujer rescatada en la catedral, que sobrevivió ocho días bajo los escombros, fue liberada por voluntarios alemanes y mexicanos tras cinco horas de desescombros y presenta fractura de cadera y fémur derecho y un cuadro de deshidratación. Los rescatadores detectaron, además, que hay más personas con vida bajo las ruinas del templo e incluso pudieronhablar con ellas, según la televisión Panamericana. El organismo de Naciones Unidas confirmó también el hallazgo de otros dos supervivientes a los que un equipo de rescate intentaba rescatar ayer de entre los escombros. El jefe adjunto de la operación estadounidense en Haití, el general Daniel Ally, declaró, no obstante, que la fase de búsqueda de supervivientes está "muy cerca" de concluir.
Por ahora, el número oficial de muertos asciende a 75.000; los heridos son unos 250.000 y hay más de un millón de personas sin hogar, según afirmó ayer el primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive. El político, que duerme en un automóvil y despacha desde un puesto de policía en Puerto Príncipe, dijo que "no hay inseguridad en la capital" y se mostró contrario a lo que muestran las televisiones de todo el mundo. Indicó que hay "pocos disturbios" entre la población y los atribuyó a la desesperación por obtener agua y alimentos. Reconoció, eso sí, que la distribución de las ayudas internacionales entre los damnificados es lenta, pero recordó que "la administración no estaba en capacidad de poder trabajar" porque los edificios gubernamentales están destruidos.
Por su parte, el presidente René Preval, admitió ayer que el país "no está preparado" para recibir toda la ayuda internacional que está llegando. "Cada vez que llegan las ayudas, nos dicen: ¿dónde están los camiones para transportarla, dónde están los almacenes?", prosiguió. "Las ayudas siguen aumentando", pero "lo importante es la coordinación, saber cuáles son las cantidades y cuándo y como se van a distribuir", agregó.
Miles de haitianos tratan de huir
Por otra parte, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU ha estimado que en Puerto Príncipe se han levantado más de 300 campamentos improvisados que albergan a alrededor de 370.000 personas que se han quedado sin hogar.
Por otro lado, la caótica situación que vive la isla hace que miles de personas se agolpen en el puerto de la capital haitiana tratando de huir de la ciudad en el único barco operativo que llega hasta la población de Jeremie, en el noroeste, según pudo constatar Efe.
El problema es que, ante la falta de combustible, el barco lleva dos días sin hacer el viaje, según explicaron varias familias que esperan la salida, con todos sus enseres tirados en el suelo del puerto. Al parecer, la ciudad de Jeremie ha sido de las menos afectadas por el terremoto, y las personas que se han congregado en el puerto son casi todas originarias de allí o tienen parientes en esa población.
Además, varios cientos de personas han tomado al asalto dos barcos más que se encuentran varados en el puerto por problemas mecánicos, convirtiendo estas dos embarcaciones en improvisado hogar al haber perdido todo en el seísmo de la semana pasada. Ninguno de los congregados en el puerto -casi todos de origen muy humilde- ha recibido ayuda externa y muchos de ellos han sobrevivido desde hace ocho días a base de líquidos y caramelos, sin nada que llevarse a la boca.
Un Plan Marshall
Mientras tanto, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, pidió ayer un gran esfuerzo internacional de reconstrucción de Haití similar al Plan Marshall destinado por EE UU a la recuperación de Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
A su juicio, la ayuda extendida "de manera poco sistemática" no es suficiente y lo que es necesario es "una especie de Plan Marshall".
El asunto se tratará en el 25 de enero en una conferencia internacional en Montreal a la que asistirá el primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive. En esa reunión, a la que acudirán representantes de EE UU, la Unión Europea, Canadá, algunos países latinoamericanos y varias organizaciones internacionales, se planificará también una cumbre de mayor nivel sobre Haití que se celebrará en los próximos meses.