EUROPA PRESS/EFE WASHINGTON
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asumió el pasado miércoles (madrugada de ayer en España) parte de culpa por no saber explicar a la población la "compleja" reforma sanitaria que defiende desde antes incluso de sentarse en el Despacho Oval, pero insistió, durante el discurso sobre el Estado de la Unión, en que ni el Gobierno ni el Congreso pueden desistir de un debate que está "muy cerca" de dar sus frutos. En su alocución, que fue retransmitida en directo en horario de máxima audiencia, Obama reconoció que su gobierno afronta "un déficit de confianza", además de "desafíos grandes y difíciles". Sin embargo, quiso lanzar a la vez un mensaje de optimismo a los estadounidenses.
"Nunca he estado más esperanzado sobre el futuro de EE UU. Nosotros no nos rendimos. Yo no me rindo. Vamos a aprovechar el momento para empezar de nuevo", dijo el presidente.
Respecto a la discutida reforma sanitaria, Obama aclaró en el Congreso que no se metió en esta lucha por conseguir una victoria o rédito político -"obviamente", ironizó con este último aspecto--, sino para evitar casos como los de personas a quienes se le niega la posibilidad de un seguro por su cuadro médico o los de las familias que hipotecan su vida por pagar un tratamiento. El plan defendido por Obama pretende "reducir costes y primar a millones de familias y empresas".
Reducción del déficit público
A quienes alegan los costes que generará la reforma como argumento para rechazarla, Obama les recordó que la Oficina Presupuestaria del Congreso vaticina que reduciría el déficit en hasta un billón de dólares durante las próximas dos décadas. Asimismo, pidió a quienes conozcan fórmulas distintas a las ya presentadas para ampliar la cobertura médica y reducir los costes del ámbito sanitario "que me lo hagan saber".
Sin embargo, Obama entiende las reticencias entre la población. "Asumo mi parte de culpa por no explicarlo de forma más clara", manifestó. "No abandonaré a los estadounidenses, y tampoco deberían hacerlo la gente de estas cámaras", afirmó, ante congresistas detractores y defensores de una medida que despierta suspicacias también entre algunos demócratas. Precisamente en defensa del consenso, el inquilino de la Casa Blanca incidió en que "ningún partido debería retrasar ninguna ley sólo porque puede". Recordó a los republicanos que, si tanto insistieron en la importancia de sumar 60 votos en el Senado -donde los demócratas contaban con esta supermayoría hasta la semana pasada- se unan ahora "a la responsabilidad de gobernar".
Obama pidió también unidad en seguridad, una materia en la que se ha "disipado" el consenso existente tras los atentados del 11-S. El presidente reiteró su deseo de comenzar la retirada de Afganistán en julio de 2011 y replegar las tropas en Iraq a finales de agosto. "Apoyaremos al Gobierno iraquí para que se celebren elecciones y para que promueva la paz regional. Pero esta guerra se termina y todas nuestras tropas volverán a casa", añadió.
Obama emplazó a sus conciudadanos a perseguir las violaciones de los derechos civiles o las discriminaciones en materia de empleo, así como a revisar el sistema de inmigración para reforzar las fronteras sin que por ello se evite que los extranjeros cumplidores con las leyes puedan ayudar a la economía y la sociedad norteamericanas. Además, Obama reveló que este año exhortará al Congreso a que elimine la norma "que niega a los gays el derecho de servir al país al que aman por lo que son", en alusión a una ley vigente en el ejército que impide a los militares hablar de su condición de homosexuales o bisexuales y a los altos mandos indagar en la tendencia sexual de sus subalternos.