EFE/EP SAN JUAN/PUERTO PRÍNCIPE
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El presidente del Senado de Puerto Rico, Thomas Rivera Schatz, mostró ayer su indignación por unas fotos, "crudas e insensibles", en las que aparecen médicos puertorriqueños enviados a Haití bebiendo, fumando y portando armas de fuego. Rivera se refería a unas imágenes que bajo el título de "Humillante feria de fotografías de las desgracias de Haití" fueron distribuidas a través de Facebook y ayer reprodujeron los medios de comunicación puertorriqueños en sus ediciones digitales.
Las fotos muestran a médicos pertenecientes al grupo Salvemos a Haití que levantan sonrientes copas y botellas de vino y whisky, y a otros, también sonrientes, que empuñan armas prestadas por soldados dominicanos.
Además, hay otras fotos referidas a las tareas del grupo. En una de ellas uno de los médicos levanta, para que sea captada con nitidez, una sierra con la que se supone va a realizar una amputación, y en otras se ve a haitianos semidesnudos con mutilaciones de algunos de sus miembros.
Rivera dijo sentirse abochornado por las imágenes de los médicos, que en un número de 170 viajaron a la frontera entre la República Dominicana y Haití para ayudar a los damnificados del terremoto del pasado día 12.
Rivera Schatz instó además al Gobierno dominicano a que depure responsabilidades entre sus militares por prestar armas a los médicos puertorriqueños.
Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Eduardo Ibarra, informó de que el comité de ética de la organización estudia tomar medidas contra los galenos.
37.000 embarazadas en peligro
Mientras tanto, las fuerzas del orden de Haití se sienten desbordadas por el recrudecimiento de la inseguridad en Puerto Príncipe, donde alrededor de 7.000 delincuentes se están aprovechando de la situación para cometer saqueos y violaciones, según informó el director de la Policía, Mario Andrésol, quien precisó que entre los numerosos presos que huyeron de la cárcel el día del seísmo y que están sembrando el terror entre la población figuran importantes criminales.
Por otra parte, la vida de unas 37.000 haitianas embarazadas y de sus bebés se encuentra en peligro debido a las pésimas condiciones en las que se encuentra el sistema sanitario de las zonas devastadas, de las que, al menos 10.000 necesitarán atención para el parto en los próximos meses.
Además, alrededor de un millón de niños han quedado huérfanos, de uno o de sus dos padres, según el jefe de la Misión de la ONU en la isla (Minusyah), Edmond Mulet, que advirtió que el país necesitará varias "décadas"para recuperarse.