LUIS MIGUEL PASCUAL PARÍS/EFE
Dominique de Villepin volverá a sentarse en el banquillo de los acusados del caso Clearstream, después de que la fiscalía anunciara hoy que apelará su absolución en primera instancia, un recurso que el ex primer ministro francés atribuye a la presión ejercida por Nicolas Sarkozy. A finales de este año o principios del próximo se reabrirá en un Tribunal de Apelación un juicio que amenaza con entorpecer el retorno político de un Villepin, que encontró en el recurso nuevos argumentos para reforzar su imagen de víctima del presidente galo.
El fiscal jefe de París, Jean-Claude Marin, anunció que recurrirá la sentencia porque en primera instancia "no todo fue aclarado" y porque "hay espacio para hacer emerger una parte de la verdad".
El Ministerio Público no se conforma con la derrota cosechada en primera instancia, cuando había pedido una pena de 18 meses de cárcel exentos de cumplimiento y 45.000 euros de multa contra Villepin, al que consideró un "cómplice" de la trama de listas falsas.
"Ensañamiento"
El ex primer ministro desenterró el hacha de guerra y acusó a Sarkozy de presionar al fiscal -jerárquicamente, dependiente del Gobierno- para mantener su persecución judicial. "Esta decisión ha sido tomada por un hombre, Nicolas Sarkozy, que prefiere perseverar en el ensañamiento, en el odio, en lugar de defender las instituciones", afirmó Villepin en la radio RMC.
Dolido, el ex primer ministro fue más allá, acusó a Sarkozy de "mentir" sobre el caso, de obligar a sus abogados a ir "demasiado lejos" en la interpretación de algunos documentos y testimonios para presentarle como culpable.