EFE WASHINGTON
El secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Michael Mullen, defendieron ayer en el Senado la anulación de una polémica ley de 1993 que prohíbe a los soldados gays hablar públicamente de su orientación sexual, so pena de ser despedidos, y a las autoridades indagar sobre ello. "No importa cómo abordaremos el asunto, pero no podemos obviar el problema que supone tener vigente una política que fuerza a hombres y mujeres jóvenes a mentir acerca de lo que son", señaló Mullen, quien añadió que su opinión tanto desde un punto de vista personal como profesional es que "permitir a homosexuales y lesbianas declarar abiertamente su condición sexual es lo correcto".
La anulación de la ley, conocida en inglés como Don't ask, Don't tell (DADT) -algo así como "No preguntes y no te cuento"- requerirá el visto bueno del Legislativo. Gates, anunció ayer que un grupo de trabajo revisará la anulación de la ley, que, de llevarse a cabo, sería la primera vez en la historia de EE UU que los soldados que proclamen abiertamente su homosexualidad puedan prestar servicio en el ejército sin temor a ser despedidos. Gates dijo que el grupo de trabajo, que tendrá un año para revisar la política actual, estará encabezado por el abogado del Pentágono, Jeb Johnson, y por el general Carter Ham, del ejército de EE UU en Europa.