EFE MUNICH
Las autoridades iraníes volvieron a decepcionar por la opacidad de su programa nuclear durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, en la que no consiguieron salvar las reservas de Occidente, sino incrementar su recelo. Pese a todo, el ministro iraní de Exteriores, Manucher Mottaki, aseguró en una rueda de prensa que el Gobierno de Irán defiende una política de "energía nuclear para todos y armas atómicas para nadie", tras elogiar el discurso del presidente estadounidense, Barack Obama, en Praga en el que propuso eliminar las armas de destrucción masiva del planeta.
Mottaki insistió en que es posible llegar "en un futuro cercano" a un acuerdo para el intercambio de combustible nuclear propuesto por el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, con el fin de cubrir la necesidades de su país para fines médicos. Sin embargo y poco después, el propio director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, desinfló las afirmaciones de Mottaki al comentar lacónicamente, tras entrevistarse durante media hora con el ministro iraní, que no había recibido la anunciada "contra-propuesta de Irán".
Por su parte, el ministro iraní eludió en una conferencia de prensa dar cualquier detalle sobre cuáles modalidades, tiempos y cuantidades facilitarían el intercambio de uranio que proponen las grandes potencias. La idea base preveía que Teherán entregara unos dos tercios de su uranio enriquecido al 3,5% para que Francia y Rusia se lo devolvieran elevado al 20%, en un formato útil para trabajar isótopos médicos pero difícil de aprovechar para fines militares.
Durante una comparecencia ante la prensa con motivo de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Mottaki aseguró con optimismo que los contactos mantenidos en la capital bávara habían tenido un desarrollo positivo y habló de "voluntad política" de llegar a un acuerdo.
Escepticismo de EE UU
Las afirmaciones de Mottaki contrastaron con las hechas por otros asistentes a la conferencia, que se mostraron decepcionados por la intransigencia iraní. "Nuestra mano sigue extendida, pero hasta ahora solo ha tocado el vacío", dijo el vicecanciller y ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, quien reclamó a Teherán Irán que pase de las palabras a los hechos.
El secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, negó ayer que se esté cerca de un acuerdo nuclear con Irán para enriquecer parte de su uranio en el exterior y subrayó que habría que pensar en aumentar la presión sobre la República Islámica. "No tengo la sensación de que estemos cerca de un acuerdo", aseguró Gates en Ankara.
Sin embargo, el más duro fue el senador de EE UU Joe Lieberman, quien incluso amenazó a Teherán con un ataque militar si no cambia su actitud y cede a las presiones de la comunidad internacional.