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Las Fuerzas de Seguridad pakistaníes anunciaron ayer haber acabado con un bastión de insurgentes respaldados por Al Qaeda en la zona estratégica de Damadola, a unos doce kilómetros del área tribal de Bajaur en la frontera con Afganistán y aseguraron haber recuperado el control de la zona. Tras días de enfrentamientos, 60 militantes murieron y algunos de sus escondites fueron destruidos, mientras que siete soldados fallecieron en los combates, según indicaron fuentes del grupo paramilitar Cuerpo Fronterizo.
«Los terroristas estaban usando este área como base para sus actividades», anunció el Cuerpo Fronterizo, que agregó que 60 militantes y siete soldados resultaron muertos en los combates. Damadola es un importante bastión militar y fue la primera zona pakistaní en ser atacada por aviones no tripulados de EE UU.