AGENCIAS PUERTO PRÍNCIPE
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Un equipo de rescate encontró el pasado lunes bajo las ruinas de un mercado de la capital de Haití a un superviviente del terremoto, 28 días después, cuando ya sólo se esperaba encontrar cadáveres. El hombre estaba deshidratado y completamente desorientado, pero lo que nadie se explica es cómo ha podido conseguir agua para sobrevivir.
Se trata de un insólito caso de supervivencia. Un hombre de 28 años de edad estaba siendo atendido el pasado lunes en un hospital de campaña de Puerto Príncipe después de que aparentemente fuese rescatado de entre los escombros en que quedó convertido un mercado tras el terremoto del pasado 12 de enero, según declararon los médicos que lo tratan y que intentan determinar si llevaba cuatro semanas atrapado entre los restos del edificio.
La víctima vendía arroz en el mercado destruido por el seísmo, según explicó su familia a los médicos de la Universidad de Miami que gestionan un hospital de campaña en la capital haitiana. El joven sufría deshidratación extrema y estaba desnutrido, pero aparentemente no tenía heridas.
El hombre declaró a los doctores que una persona le había estado llevando agua mientras se encontraba atrapado, pero los médicos afirmaron que parecía conmocionado y, de hecho, aún creía seguir bajo los escombros.
Por otro lado, los misioneros estadounidenses acusados de secuestro y de asociación criminal por intentar llevarse de Haití a 33 niños la semana pasada, ya habían intentado hacerlo previamente con otro grupo formado por decenas de menores, según informó un policía haitiano. El agente, que no quiso hacer pública su identidad por miedo a represalias, declaró ayer a la cadena estadounidense CNN que los diez misioneros baptistas -incluida su líder, Laura Silsby- intentaron llevar de Haití a República Dominicana a 40 niños el pasado 26 de enero. El policía aseguró que descubrió a los estadounidenses en un autobús en Pétionville,y ordenó a los niños que bajasen del vehículo.
El terremoto ha sacado a la luz datos que hasta entonces no se conocían, como que el uno por ciento de la población está ciega por falta de vitaminas o por padecer cataratas, según explicó ayer el coordinador de proyectos de Manos Unidas en América Central y el Caribe, Waldo Fernández. El responsable de esta ONG lamentó la "injusticia" que ha convertido a este estado "incapaz de hacer frente a tamaño desastre" que ha provocado, hasta el momento, 250.000 muertos y miles de damnificados. Fernández recordó que Haití es el país más pobre de América, donde un 80% de la población vive bajo el umbral de la pobreza o donde los profesores ganan unos 30 euros al mes.