EFE TOKIO
El Ministerio japonés de Exteriores admitió ayer por primera vez la existencia de pactos secretos con Estados Unidos durante la Guerra Fría, algo que los sucesivos gobiernos del Partido Liberal Demócrata (PLD) habían negado durante décadas.
Estos pactos entre Tokio y Washington abordaban desde el paso de armas nucleares por Japón hasta el uso de las bases militares de EE UU en el archipiélago sin consulta previa.
La existencia de estos acuerdos fue confirmada por una comisión especial creada por el Gobierno del Partido Democrático (PD) en septiembre pasado, apenas diez días después de su llegada al poder tras una histórica victoria electoral.
Hasta entonces, los sucesivos gobiernos del PLD -que dirigió los destinos de Japón de forma casi ininterrumpida durante los últimos 54 años- habían negado que hubiera cualquier acuerdo no revelado con Washington.
El ministro nipón de Exteriores, Katsuya Okada, presentó las conclusiones de la comisión en una rueda de prensa, en la que deploró que los anteriores gobiernos no hubieran reconocido la existencia de los pactos, sellados en la década de los años 60 y 70.
Uso de bases contra Pyonyang
El más controvertido es un "acuerdo tácito" que, según la comisión, permitiría el paso de buques de EE UU con armas nucleares por Japón, el único país que ha sufrido ataques nucleares, cuya Carta Magna mantiene los principios de no poseer, producir ni permitir armas atómicas en su territorio. "No podemos establecer claramente si se introdujeron armas nucleares. No podemos despejar esa duda", admitió Okada ante cerca de 200 periodistas que abarrotaban la sala.
Además del posible paso de armas nucleares, Tokio aceptó entonces que Washington utilizara sus bases militares en Japón sin consultarlo previamente en caso de una crisis con el régimen norcoreano de Pyonyanga, según la comisión.
Los expertos también dieron por probado que en 1972, coincidiendo con la devolución a Japón de la base de Okinawa -que permanecía bajo control estadounidense-, Tokio aceptó costear con cuatro millones de dólares que en principio debía haber pagado Washington para la recuperación de tierras de esa zona dañadas por el uso militar.
Deshonestos
En sus conclusiones, la comisión tachó de "deshonestos" a los anteriores gobiernos nipones por no reconocer los pactos, algo "inaceptable bajo principios democráticos".
El actual Gobierno nipón, liderado por Yukio Hatoyama, llegó al poder con la promesa de mantener una política más independiente que hasta ahora respecto a Washington, su principal aliado comercial y en materia de seguridad, con el fin de favorecer una política internacional más multilateral.