EFE BANGKOK
El frente de los llamados «camisas rojas», que reunió ayer en Bangkok a unos 100.000 manifestantes, dio al Gobierno de Tailandia un plazo de 24 horas para renunciar, disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. Con ese ultimátum también llegó la amenaza del Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura de marchar sobre los lugares estratégicos de la capital tailandesa con la finalidad de paralizar la actividad del Gobierno y en los organismos oficiales.
En medio de un creciente clima de tensión, el jefe del Ejecutivo tailandés, Abhisit Vejjajiva, indicó que su Gobierno declarará el estado de excepción en caso de que las manifestaciones pongan en riesgo la seguridad de las instituciones.