EP JERUSALÉN
Un informe secreto del Gobierno israelí referente a la "Operación Plomo Fundido" en Gaza, ejecutada entre finales de 2008 y comienzos de 2009, destaca que en futuras guerras Israel tratará de limitar el número de bajas civiles y reducir al máximo el uso de las bombas de fósforo blanco.
El informe, que fue colgado ayer en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, fue enviado el lunes al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, en cumplimiento de una resolución tomada por la Asamblea General de Naciones Unidas, informaron fuentes de este organismo.
"Las Fuerzas de Autodefensa Israelíes [ejército] han implementado cambios operacionales en su cadena de mando y doctrina de combate enfocados a minimizar el número de bajas civiles y daños a las propiedades de los civiles en futuras guerras", se podía leer en el informe, que posee una extensión de 37 páginas.
"En concreto, las Fuerzas de Autodefensa han adoptado nuevos procedimientos encaminados a incrementar la seguridad de los civiles en escenarios de guerra urbana [...] haciendo de su protección una parte integral del mandato militar", se puede leer en el texto. Una de las medidas concretas para lograr estos objetivos es la inclusión de un encargado asuntos humanitarios en cada unidad de combate.
La operación Plomo Fundido, ejecutada por el ejército israelí entre diciembre de 2008 y enero de 2009 contra la Franja de Gaza, dejó un saldo de unos 1.400 palestinos muertos -incluidos cientos de civiles- y 13 bajas en el lado israelí.
El argumento de Tel Aviv para comenzar los bombardeos fue detener el lanzamiento de cohetes de fabricación casera desde la Franja de Gaza contra su territorio.
Tras una breve guerra civil en verano de 2007 entre los nacionalistas laicos de Al Fatah y el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), estos últimos, que son considerados un grupo terrorista por parte de Israel, se hicieron con el control de la Franja de Gaza.