L.M.S. VALENCIA
La mujer del diputado "tory" Mike Weatherley es prostituta, y el político británico se enteró el pasado domingo leyendo The Sunday Mirror. Un reportero se coló en un salón de masajes del sur de Londres y, haciéndose pasar por un cliente, solicitó los servicios de Carla. Ella le hizo un "striptease" vestida con lencería color fucsia y medias de rejilla, y él aprovechó para hacerle unas fotos de matute. "Estoy conmocionado, gracias por hacérmelo saber", respondió Weatherley después de que el tabloide le diera la noticia; pero en seguida aclaró que, tras siete años de matrimonio, él y Carla se habían separado en febrero, tres meses antes de las elecciones en las que ganó el escaño de Hove y Portslade, un feudo histórico laborista.
Carla es Carla Adriana Weatherley, de 39 años, brasileña y ama de casa. Él es uno de los nuevos conservadores que ha traído como panes bajo el brazo el primer ministro, David Cameron, y su ambición era hacerse famoso por sus "logros políticos". La pareja posó durante la campaña electoral, aunque ya estuviera separada, pero ahora Carla y su doble vida amenazan con echar por tierra el propósito de Cameron de refundar la sociedad británica dejando las riendas del país en manos de "tories" responsables y amantes de la familia.
La cosa no es para menos. El diálogo entre Carla (que esa noche se llamaba Bea) y el periodista del Mirror no tiene desperdicio. Cuando el supuesto cliente le preguntó a la mujer del diputado si no le importa vender su cuerpo, Carla Weatherley le respondió, algo telegráficamente: "Me gusta el sitio, clientes agradables, gente agradable, sitio agradable y buen dinero". La mujer le dio al periodista su lista de precios: "Son 30 libras por una masturbación, 40 por sexo oral con condón seguido de sexo y 70 por sexo oral sin condón seguido de sexo con condón". En euros: 36, 48 y 85. Barato.
Mike Weatherley, de 53 años, que tiene tres hijos de un matrimonio anterior, conoció a Carla hace una década en un viaje de negocios a Brasil. Se casaron hace siete años en Brighton. Al parecer, Carla ya ejercía la prostitución en Brasil cuando conoció a Weatherley, que presume de ser el primer diputado que se ha sentado en la cámara con una camiseta del grupo heavy Iron Maiden.