Historia

¿Qué queda del comunismo?

El escritor Iván de la Nuez aborda la herencia del sistema que empezó a caer un día como hoy de hace 24 años

09.11.2013 | 16:06
Sectores del Muro aún quedan en pie a modo de recuerdo.
Sectores del Muro aún quedan en pie a modo de recuerdo.

Dos décadas después del fin de la Guerra Fría y a los 165 años de la aparición de "El Manifiesto Comunista", el escritor cubano Iván de la Nuez publica el ensayo "El comunista manifiesto", donde afirma que el muro de Berlín, de cuya caída se cumple este sábado 24 años, se desplomó hacia el Este, pero también hacia el Oeste, donde esta ideología aún pervive.

En una entrevista con Efe, el ensayista, considerado como comunista por unos y como postcomunista por otros, asegura que la tesis según la cual la caída del comunismo se llevó por delante también al capitalismo, su pareja de baile en la política del pasado siglo, es una afirmación que, tras la caída del banco Lehman Brothers y la instauración del neoliberalismo, "ya no es tan extravagante".

A partir de esta premisa, Iván de la Nuez articula una serie de capítulos en los que el escritor desarrolla distintas ideas que afloran a partir de estímulos "vitales, visuales, nocturnos, callejeros o literarios" que muestran cómo la cultura occidental, con una especie de fascinación y fetichismo "por ese mundo perdido comunista", ha acabado reciclando la iconografía de ese "imperio desplomado".

"Vivo en una Barcelona -prosigue- donde hay una discoteca que se llama KGB, una revista llamada Panenka o, entre otros, un programa de sátira política llamada Polonia... Cuando cae el comunismo, el capitalismo celebra la victoria y se apropia de sus activos culturales más rentables".

"El comunista manifiesto", publicado por Galaxia Gutenberg, se asemeja a un diario personal en el que el autor parte de su propia colección de experiencias para reflexionar sobre las formas en las que el comunismo revive en el mundo occidental con una lógica de mercado: "nos prepararon muy bien para cavar la tumba del comunismo, pero no sabemos nada sobre cómo lidiar con ella", afirma.

El escritor tiene claro que el ensayo no habría sido el mismo si él no hubiera nacido y se hubiera formado en el que llama "el único país comunista occidental", lo que ha añadido "visceralidad" a su discurso ya que, al reflexionar sobre este hecho, de alguna manera, "también estoy reflexionando -señala- sobre lo que puede pasar en mí país de origen".

El síntoma que quiere poner de manifiesto este ensayo tiene mucho que ver con la "ostalgia", un término berlinés que significa nostalgia por el mundo comunista, un mundo doméstico, manual y resguardado y un tipo de malestar con la cultura postcomunista donde "no hay espacios comunes y todo se disuelve en la red".

"Ese año 1989 -puntualiza- mientras caía el muro de Berlín, ascendía Microsoft y, con él, el mundo del trabajo virtual: se pasó del PC del Partido Comunista al 'pc' del 'personal computer".

A su juicio, el fenómeno reciente del 15M tiene similitudes con el 'revival' comunista, pues las protestas se asemejan a un "mundo táctil en medio de un mundo donde todo se hacía virtual" y es una muestra de cómo el comunismo se proyecta sobre el presente en forma de crítica al mercado y a la democracia representativa pero, a la vez, como culminación imaginaria de otra vida posible.

El ejemplo de estas últimas protestas le sirven al autor para hablar sobre cómo, en un lapsus de tiempo muy corto, las generaciones que lucharon por derribar el muro apostando por el multipartidismo, ven que sus hijos "no quieren ningún partido y luchan para eliminar la 'partitocracia".

Cuando se le pregunta sobre si el estalinismo es solo un momento histórico localizado en un lugar o si, además, podría convertirse en un totalitarismo que también podría poner su pie en Occidente, De la Nuez contesta que, de hecho, "ya estamos metidos en un tipo de estalinismo de mercado neocón" en el que podemos comprobar, por ejemplo, que la "estética de la ultraderecha americana, como el Tea Party, es muy parecida a la soviética".

Una similitud que el autor explica mediante una metáfora digestiva: "hay un momento en que el mundo capitalista acomete la ingestión del comunismo a lo que le sigue una indigestión por no poder digerir todo lo que ha intentado fagocitar".

En este punto, De la Nuez aborda uno de los grandes debates contemporáneos en torno a la posible decadencia del capitalismo: "Después de colonizar al comunismo, ¿el sistema capitalista será capaz de estirar sus límites y conseguir rehacerse? Aquí queda la pregunta", concluye el autor.



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