EFE
"Cinco años después, y pese a los muchos éxitos contra el terrorismo, el extremismo violento islámico en Europa continúa planteando una amenaza para la seguridad nacional de EEUU y de nuestros aliados", manifestó Henry Crumpton, coordinador de lucha antiterrorista del Departamento de Estado.
En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Crumpton indicó que "ahora se sabe muy bien que la célula terrorista que llevó a cabo los atentados del 11-S realizó gran parte de su planificación desde su base en Europa".
Añadió que algunos militantes musulmanes con base en Europa están directamente afiliados a la red Al Qaeda de Osama bin Laden y asociados a grupos como los de Abu Musab al Zarqaui en Irak y a una organización extremista del norte de Africa.
Daniel Fried, secretario adjunto de Estado para asuntos europeos, que asistió a la audiencia junto a Crumpton, indicó que aunque son pequeños en número en toda Europa hay grupos de extremistas islámicos.
Estos han generado militantes como el franco-marroquí Zacarías Moussaoui, el único procesado en EEUU por su vinculación al 11-S, y los que llevaron a cabo los atentados de Madrid y Londres, añadió.
El funcionario afirmó que los problemas de desempleo, discriminación e integración que sufren los entre 15 y 20 millones de musulmanes en viven en Europa occidental han creado lo que calificó como un "caldo de cultivo" para la explotación del extremismo.
"Agréguese a esto una percepción profundamente negativa y distorsionada de la política exterior de EEUU entre las comunidades musulmanas de Europa occidental y su relativa libertad de movimiento a través del Atlántico y se tiene una mezcla particularmente peligrosa", añadió Fried.