Efe/Europa Press, Dublín/Londres
El asesinato de Denis Donaldson, ex miembro del Sinn Fein y espía de los servicios secretos británicos, es un intento deliberado de dañar el proceso de paz en el Ulster, según afirmó ayer el número dos de ese partido, Martin McGuinness.
«De momento, no tenemos ni idea o noción sobre quién es el responsable», indicó McGuinness, al tiempo que volvió a negar cualquier implicación del Ejército Republicano Irlandés (IRA), considerado como el brazo armado del Sinn Fein.
El dirigente republicano lamentó que sólo el mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP), que lidera el reverendo Ian Paisley, haya acusado al IRA del citado crimen por, según él, «puro oportunismo político».
«La mayoría de la gente se ha parado a pensar lógicamente y dice: es muy improbable que el IRA haya tomado importantes decisiones y después haga algo tan estúpido como atacar a Donaldson», arguyó McGuinness en referencia al anuncio del fin de la lucha armada efectuado por la banda en julio de 2005.
El dirigente del Sinn Fein también admitió que su partido sabía que la vida de su ex correligionario estaba en peligro después de que éste revelase el pasado diciembre su verdadera identidad.
Restauración de la autonomía
El cadáver de Donaldson fue encontrado este martes con heridas de bala en la cabeza y un brazo, además de signos de tortura, en una cabaña cercana a la localidad irlandesa de Glenties, en el remoto condado noroccidental de Donegal.
El primer ministro británico, Tony Blair, e irlandés, Bertie Ahern, presentarán hoy en Irlanda del Norte un plan para restaurar su autonomía, convocando de nuevo la Asamblea de Stormont -suspendida desde finales de 2002- a partir del 15 de mayo para intentar que, en un plazo de seis semanas, los partidos acuerden la formación de un nuevo gobierno autónomo.
Sin embargo, el Partido Democrático del Ulster (DUP), que ganó las últimas elecciones, se niega a sentarse en el gobierno con el republicano Sinn Fein, segunda fuerza del Ulster, argumentando que este grupo sigue vinculado con la violencia.
Si no se llega a un acuerdo las negociaciones seguirían en septiembre, tras una pausa en verano -coincidiendo con el tradicionalmente turbulento periodo de las marchas unionistas- y, si a finales de otoño no se llega a una solución se podrían suspender los sueldos de los miembros de la Asamblea, que cobran alrededor de 85.000 libras anuales (unos. 123.250 euros).