Efe/AP, Washington
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aceptó ayer con resignación la renuncia de su embajador ante las Naciones Unidas, John Bolton, quien abandona el cargo por falta de apoyos para su confirmación en el Senado, dominado ahora por los demócratas.
El presidente, que ayer tarde recibió al embajador y a su esposa en el despacho Oval de la Casa Blanca, elogió la labor de Bolton durante su estancia en la ONU, donde «defendió de forma articulada las posiciones y valores de EE UU y avanzó en la expansión de la democracia y la libertad», dijo.
Tras declararse «profundamente decepcionado» por no haber contado con el apoyo necesario para su ratificación en el cargo, el presidente arremetió contra los senadores que «optaron por bloquear» su nombramiento. Lo hicieron, dijo Bush, a sabiendas de que «sus tácticas bloquearán nuestro trabajo diplomático en un momento delicado e importante» para el país.
Uno de los senadores que impidieron su confirmación, el demócrata Chris Dodd, se alegró ayer de la retirada del embajador y animó al gobierno a que elija a un sustituto «que crea en la diplomacia y que cuente con un apoyo bipartidista fuerte».
Bolton, uno de los más firmes defensores de la guerra de Iraq, fue nombrado por Bush en agosto de 2005 sin contar con el Senado, que se encontraba de vacaciones, evitando así el proceso de confirmación y desatando así las iras de muchos senadores. Además, muchos legisladores temían el mal carácter de Bolton en un puesto delicado, como es la legación en Naciones Unidas, una institución que Bolton ha criticado abiertamente.