EP/AP,
Swat
Milicianos islamistas decapitaron a los 13 hombres que habían secuestrado el viernes por, supuestamente, trabajar como espías para Estados Unidos y en respuesta a un ataque de las fuerzas de seguridad contra el bastión del clérigo radical pro talibán Maulana Fazlullah, situado en la localidad de Imam Dheri, al noroeste de Pakistán. El último balance elevó a 13 el número de víctimas, a pesar de que hasta ahora se hablaba de 11 secuestrados.
Entre los decapitados habría seis miembros de las fuerzas de seguridad y siete civiles. Todos ellos fueron capturados por los rebeldes el viernes en una carretera situada a las afueras del distrito de Swat cuando viajaban en un minibús.
Un testigo del incidente aseguró haber visto notas colocadas en seis cuerpos acusando a los fallecidos de espiar para Estados Unidos. Un portavoz del clérigo pro-talibán explicó que los asesinatos fueron perpetrados por vecinos que respaldan la causa de los milicianos.
La Policía recuperó los restos de los cuatro miembros de las fuerzas de seguridad que fueron decapitados en público en la localidad de Ningulai, un policía y tres soldados del Cuerpo de Fronteras.
Unos 2.500 efectivos del Cuerpo de Fronteras fueron trasladados a Swat en respuesta al llamamiento a la yihad o guerra santa contra el Gobierno que realizó el clérigo pro talibán Maulana Fazlullah.
Por otra parte, la líder opositora paquistaní Benazir Bhutto fue aclamada ayer en su ciudad natal, Larkana, en su primer viaje desde el brutal atentado ocurrido horas después de su regreso al país el pasado día 18.
«La visita a la tumba de mi padre me ha dado fuerzas para hacer todo lo posible por salvar Pakistán salvando la democracia»
, declaró Bhutto tras leer unos pasajes del Corán y depositar pétalos de rosas en la tumba de su padre, el ex primer ministro Zulfikar Alí Bhutto, ahorcado en 1979 por el dictador Zia ul-Haq.