EFE
Kerik, de 52 años, ha sido acusado de 14 cargos de rango federal que incluyen presentación de falsos documentos y obstrucción a las indagaciones de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
El fiscal federal Michael García, tras anunciar hoy en Nueva York las acusaciones contra Kerik, consideró que era "un día triste, al tener que acusar a una persona que ha sido un funcionario de la Justicia, sobre todo cuando se ha llegado a puestos tan altos".
De ser considerado culpable por los tribunales, Kerik -amigo y protegido del ex alcalde de Nueva York y ahora aspirante a la candidatura republicana a la Casa Blanca en las elecciones de 2008, Rudolph Giuliani- puede ser sentenciado a 142 años de cárcel y al pago de una multa de 4,7 millones de dólares (3,2 millones de euros).
La fiscalía citó, entre las acusaciones, que una constructora que quería hacer negocios con la Alcaldía de la Gran Manzana realizó obras de renovación en el apartamento del inculpado por valor de 255.000 dólares (más de 170.000 euros) y que éste nunca los declaró a Hacienda.
Durante una conferencia de prensa conjunta de la Fiscalía y el FBI, el responsable de la oficina de Nueva York de esa agencia estadounidense, David Cardona, criticó a Kerik y subrayó que el "relativismo moral" no es una práctica que pueda aceptarse entre los funcionarios públicos.
La inculpación de Kerik podría convertirse en un problema para su principal valedor, Giuliani, quien en alguna ocasión ha admitido que cometió un error y en las últimas semanas se distanció del caso.
Kerik estuvo a punto de formar parte del Gobierno del presidente de EEUU, George W. Bush.
En 2004, Giuliani le apoyó ante Bush para que fuera secretario de Seguridad Interior pero tuvo que retirar su candidatura al salir a la luz asuntos de su vida personal y en especial por haber evitado el pago de impuestos relacionado con el trabajo de una empleada.
Entre sus cargos en la Administración estadounidense, Kerik se ocupó también de entrenar a la policía iraquí por encargo del presidente Bush tras la invasión de ese país en 2003.
Un gran jurado de Nueva York investigó durante meses las finanzas y negocios que realizaba el ex jefe de la Policía neoyorquina.
En junio, Kerik se declaró culpable de dos delitos por aceptar un regalo y préstamos mientras ocupaba un cargo público, y reconoció haber violado una ley sobre conflictos de intereses.
También se declaró culpable de no revelar a la Junta de Conflictos de Intereses que había recibido préstamos por valor de 28.000 dólares (19.000 euros) de un promotor inmobiliario.
Un juez le sentenció en ese momento a pagar dos multas de 221.000 dólares (150.000 euros).
Kerik también admitió que cuando dirigía la Policía de Nueva York aceptó una renovación de su apartamento por una compañía que aspiraba a realizar negocios con el Ayuntamiento.