La hija del ciudadano valenciano Carmelo Soria, asesinado en 1976 por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet, pidió ayer a la justicia de Chile y a la de España encarcelar a los culpables del crimen. En una ceremonia realizada en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en Santiago, Carmen Soria hizo un llamamiento a esclarecer el crimen: «Si la justicia chilena no lo hace, el juez Garzón podría hacerlo», dijo. El asesinato de Soria, quien era funcionario de la Cepal, permanece impune a causa de la Ley de Amnistía dictada en 1978 por el propio Pinochet para impedir la acción judicial en contra de los ex militares y ex agentes que cometieron violaciones a los derechos humanos. En el marco de la XVII Cumbre Iberoamericana, la presidenta Michelle Bachelet y Carmen Soria descubrieron una placa en memoria del diplomático asesinado, acto al que asistió el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.