EFE
Fueron detenidos el 25 de octubre a raíz del frustrado traslado a Francia de 103 niños que iban a ser adoptados por familias francesas, en una operación montada por la ONG de la misma nacionalidad "El Arca de Zoé" y en la que se había contratado los servicios de la compañía aérea española Girjet.
En sus declaraciones a los periodistas antes de partir hacia España, los tres tripulantes dijeron sentirse cansados y aliviados pero, sobre todo, agradecidos.
"Si en algún momento el apoyo sirve, es en momentos como éste", afirmó el comandante Agustín Rey en declaraciones a los periodistas momentos antes de subir al avión que trajo a esta capital al secretario español de Asuntos Exteriores, Bernardino León.
Fue una jornada intensa en la que las buenas y las malas noticias se mezclaban. Se sabía que la liberación de los tres tripulantes iba a ser rápida, pero las diligencias judiciales no llevaban el ritmo que hubieran querido quienes estaban pendientes de ellas.
Aunque desde primera hora todo apuntaba a que los españoles regresarían hoy a su país, al igual que lo hicieron el domingo pasado cuatro azafatas compañeras suyas.
León, que partió de Madrid a primera hora de este viernes, tuvo que hacer una escala inesperada en la vecina Níger, por razones técnicas, según informaron fuentes diplomáticas, aunque posteriormente se aclaró que era para no interferir en la decisión judicial que entonces quedaba pendiente.
Al final, Agustín Rey, Sergio Muñoz y Daniel González salieron de la prisión de alta seguridad en la que estaban recluidos, poco después del mediodía, y a continuación se dirigieron al Palacio de Justicia para cumplir con las formalidades.
"La pesadilla ha terminado", dijo González en declaraciones a los periodistas cuando salían de la sede del poder judicial.
Después de pasar un rato largo en un hotel de esta capital para descansar y comer, los tres tripulantes españoles se dirigieron el aeropuerto internacional de Yamena para abordar el avión que les llevó de regreso a Madrid.
"Lo peor ha sido la incertidumbre", afirmó Rey a los periodistas que se encontraban en el aeropuerto.
Fuentes oficiales confirmaron que los tres tripulantes pudieron abandonar el Chad con una sentencia exculpatoria.
Su responsabilidad en el irregular traslado de los niños a Francia, que quedó frustrado, fue aleatoria, y así lo reconoció ayer el presidente de la ONG francesa, Eric Breteau, en sus declaraciones ante el tribunal.
Ese testimonio fue el colofón de una serie de pasos judiciales que reforzaban la inocencia de los tripulantes en los iniciales cargos de supuesta complicidad con el rapto de menores, la razón esgrimida para su detención el 25 de octubre.
Con la salida de todos los españoles y de tres periodistas franceses que también fueron detenidos y que abandonaron el país el pasado domingo, sólo quedan presos los seis representantes de la ONG y cuatro chadianos.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, que hizo una gestión relámpago el fin de semana pasado en favor de los detenidos, ha prometido regresar para llevarse a los demás.
Si cumple su promesa, en el segundo viaje encontrará un clima menos favorable, porque el sentimiento antifrancés ha crecido en los últimos días en las calles de Yamena, y el Gobierno del Chad tampoco se muestra muy inclinado a dar el brazo a torcer.