Efe/OTR Press, Bali/Londres
Países como China y la India, a los que el Protocolo de Kioto no obligaba a reducir sus emisiones pero que en los últimos años las han incrementado enormemente y se han situado entre los principales contaminantes del planeta, no aceptarán ningún tipo de imposición en este sentido, al considerar que limitarán su crecimiento económico.
De Bali no saldrá un texto que dé continuidad a Kioto tras finalizar el periodo de vigencia de su primera fase en el 2012, pero sí se sentarán las bases que determinarán si la comunidad internacional logrará o no alcanzar un acuerdo a tiempo para esa fecha y en qué términos. «Está muy claro que los países en vías de desarrollo no están dispuestos a aceptar objetivos de reducción de emisiones de obligado cumplimiento», dijo Ivo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático. Las partes están debatiendo fórmulas para incentivar a esos países a limitar sus emisiones.
Los alrededor de 190 países representados en la conferencia comparten la opinión de que es esencial diseñar mecanismos de adaptación, de acuerdo con las advertencias del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC), ganador del Premio Nobel de este año junto con Al Gore, que ha dejado clara la necesidad de adaptarse al aumento de temperaturas.
Otro de los temas en el que se ha progresado esta semana trata sobre los mecanismos para transferir tecnologías «limpias» a los países más pobres, así como fórmulas que abran los mercados a productos tecnológicos más respetuosos con el medioambiente.
En la cuestión en la que no se ha avanzado tanto es en el establecimiento de mecanismos de financiación que sirvan para desarrollar tanto la adaptación como la mitigación del cambio climático. Según indicó De Boer, sí ha habido un buen entendimiento entre las partes en cuanto a la necesidad de limitar las emisiones de CO2 procedentes de la deforestación, una cuestión que quedó fuera del Protocolo de Kioto pero que se ha demostrado esencial, ya que esos gases representan el 20% del total de las emisiones nocivas.
Más compromiso y acciones
La celebración de la Cumbre sirvió a miles de ciudadanos de todo el planeta para salir a la calle en las principales capitales para exigir a los gobernantes un mayor compromiso y más acciones contra el cambio climático. La primera gran ciudad donde se dieron las distintas reivindicaciones fue Manila, la capital filipina. A la misma hora, unas 1.500 personas marchaban por las calles de Taipei (Taiwán), al igual que en la capital neocelandesa de Auckland.
Más tarde tenía lugar una de las más numerosas protestas en Londres, donde criticaron duramente al presidente de EE UU, George W. Bush, al considerarle como el principal obstáculo para el avance de las conversaciones de Bali. En Madrid, medio centenar de personas se concentraron en la plaza de Jacinto Benavente.