Efe/OTR Press, Ankara
La primera sesión parlamentaria que discutió y votó afirmativamente el levantamiento de la prohibición del velo en las universidades avivó la división en Turquía entre partidarios y detractores de la medida. El debate parlamentario, que culminó en la madrugada de ayer, fue bronco y estuvo rodeado de manifestaciones en el exterior de la asamblea.
La propuesta, que enmienda dos artículos de la constitución y uno de la Ley de Educación Superior, fue aprobada con 404 votos a favor, 92 en contra, 2 en blanco y 1 inválido, aunque el resultado definitivo, en segunda instancia, se producirá mañana.
Los impulsores de la modificación constitucional, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista, en el gobierno) y el derechista Partido de Acción Nacionalista (MHP), junto con el pro kurdo Partido de la Sociedad Democrática (DTP), votaron a favor de la propuesta.
Los laicos Partido Republicano del Pueblo (CHP) y Partido de la Izquierda Democrática (DSP) se posicionaron férreamente en contra.
Tal fue la oposición de los laicos que el presidente de la Cámara tuvo que detener la sesión en una ocasión porque un diputado del DSP se negaba a ceder su palabra a los rivales. "Sois como la central de Chernobil, del miedo y el peligro que propagáis. Queréis un laicismo como el de Corea del Norte", dijo el portavoz del gobierno, Cemil Çiçek.
Miedo a la Sharia
Aunque la prohibición seguirá en vigor para profesoras y funcionarias, al principal partido de la oposición, el CHP, estudia recurrirla por "inconstitucional", según el Turkish Daily News. El líder de esta formación, Deniz Bayzal, expresó sus deseos de no disminuir el "carácter secular" de la república, porque "vestiría al Estado con un velo".
Se calcula que dos tercios de las mujeres turcas llevan velo y muchas de ellas dejaron la universidad ante la necesidad de elegir entre sus creencias y sus estudios, después de que la prohibición del yihab en lugares públicos se extendiese en 1989 a la educación superior. Esta prohibición se reforzó en 1997, cuando los generales turcos, apoyados por la población, derrocaron a un gobierno islamista.
Y es que la élite laica teme que se implante la ley islámica (sharia), como dejaron ver más de 120.000 ciudadanos que se manifestaron en las principales localidades del país en contra del levantamiento de la prohibición. Temen que esta iniciativa dé al traste con la separación entre Estado y religión.