Europa Press, Madrid
Organizaciones no gubernamentales y asociaciones de representación de inmigrantes en España criticaron esta semana el Pacto Europeo de Inmigración aprobado por los ministros de Interior de la UE porque incorpora la creación de una tarjeta azul para facilitar la entrada de inmigrantes muy cualificados al espacio común. Según CEAR, SOS Racismo y Rumiñahui, esta medida "descapitaliza" los países de origen.
El secretario general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mauricio Valiente, expresó su desacuerdo con el planteamiento europeo de la inmigración porque se apuesta por "un modelo circular que no va a regular los flujos" y que "va a descapitalizar profesionalmente las posibilidades de desarrollo de estos países".
Según afirmó, en lugar de defender un modelo que abarque la cooperación con los países de origen para paliar la necesidad de emigrar y desarrollar políticas de acogida e integración en las sociedades de destino, en la UE "se está primando más la apariencia de grandes iniciativas que la práctica real".
Por su parte, el portavoz de SOS Racismo, Javier Ramírez, manifestó que la tarjeta azul es un paso más en una política que "incide demasiado en la visión de la inmigración como ajustada al mercado laboral" y supone una práctica "discriminatoria y elitista entre los propios trabajadores extranjeros".
"La UE está intentando crear una clase específica de trabajadores privilegiados, pero no hace una política conjunta para trabajadores extranjeros, que siguen siendo todos tratados como mera mano de obra, ahora, con la distinción entre cualificada y no cualificada", denunció Ramírez.
El portavoz de la asociación hispano ecuatoriana Rumuñahui, Raúl Jiménez, dijo que el Pacto "convierte a la inmigración en un problema" y revela que los europeos conforman "una sociedad clasista y mercantilista" que sólo está dispuesta a aceptar a los trabajadores cualificados, "dejando a un lado a quienes sufren persecuciones o desastres naturales".