Olga Briasco, Valencia
La hijos de inmigrantes, la llamada segunda generación, no percibe un gran rechazo por parte de la población autóctona y cree en la existencia de oportunidades de ascenso para todas las personas pero afirma que hay una clara diferencia entre sus aspiraciones y las expectativas educativas. Éstas son algunas de las conclusiones de la investigación, La segunda generación en Madrid: Un estudio longitudinal, dirigido por Alejandro Portes (Universidad de Princeton) y Rosa Aparicio (Universidad P. Comillas).
Según explica la catedrática de Sociología Rosa Aparicio, los datos de la investigación forman parte de una primera fase del estudio, que se realizó "sobre una muestra representativa de estudiantes - de entre 12 y 17 años- hijos de inmigrantes en colegios de las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, tanto públicos como concertados". La segunda parte del estudio tendrá como objetivo "saber cómo han evolucionado sus vidas y sus expectativas de integración en la sociedad española", explica sobre unos datos que se recogerán cuando los encuestados tengan 25 años.
La autora destaca del sondeo el sentimiento de no discriminación por parte de los hijos de inmigrantes ya que el 57% de los encuestados afirma que nunca ha percibido un rechazo, el 37,8% lo ha percibido alguna vez y el 5,1% muchas veces. "Es un aspecto positivo porque continuamente se está hablando de la discriminación hacia los extranjeros"
Otra de "las notas esperanzadoras" es "la creencia de que hay movilidad ascendente para todos", comenta la docente recalcando que "si estos datos son ciertos, es más probable que la sociedad española logre integrar a sus nuevos miembros".
Pero en el estudio hay un dato preocupante ya que, a nivel educativo, existe una clara brecha entre las aspiraciones y expectativas de los jóvenes: El 53% aspira a ir a la universidad, pero menos de la mitad (23%), confía realmente en acceder a ella. El estudio también refleja que aquellos que van a colegios públicos tienen aspiraciones y expectativas significativamente más bajas que los de los concertados. Según explica la catedrática, esta diferencia "ha sido el origen de los conflictos ocurridos en otros países europeos -Francia y Gran Bretaña- con las segundas generaciones".
Su autoestima tampoco parece alta: sólo el 32% cree que lo conseguirá realmente. Además, no llega a la mitad quienes aspiran a trabajos de nivel alto (39%). "Este dato lleva a la reflexión porque, aunque creen que sus oportunidades son halagüeñas, sus expectativas son muy escasas" pero matiza que "los españoles de esas franjas de edad dicen las mismas cosas".
Sólo el 30,5% se siente español
El estudio avanza que España se encuentra "frente a un panorama complejo pero no negativo con respecto a las identidades y planes de futuro de la segunda generación". Esto, se constata en los resultados de la encuesta ya que sólo un tercio aproximado de esta población (30,5%) se considera español, el reto se identifica con sus nacionalidades de origen, de las que son más numerosas: ecuatoriana, colombiana y rumana. Asimismo, sólo el 27,2% tiene interés en quedarse en el país cuando sea mayor. "Es normal este dato porque la mayoría de los encuestados nació en su país de origen", remarca.
El estudio concluye que la integración lingüística se ha realizado de forma rápida. Esto, en parte, se debe a que el 70% de los mismos procede de países latinoamericanos, aunque hay más de 60 nacionalidades diferentes.
Según explica Aparicio, la encuesta inicial, se realizó entre el otoño de 2007 y la primavera de 2008 y se concentró en adolescentes (3.375 casos). En total, participaron 125 colegios del área metropolitana de Madrid.