O. Briasco, Valencia
El basurero de Cobán (Guatemala)es un lugar de trabajo y de diversión para cientos de niños que viven en medio de cartones, plásticos, botellas o restos de mobiliario. Seleccionan los materiales para venderlos y así ayudar en la economía de la familia pero también juegan y se divierten sumergidos en un hedor que ya lo encuentran familiar. Son menores que no han conocido otra realidad y, por ello, la Fundación Esperanza trabaja para que "salgan de ahí y vivan con dignidad", explica el Padre Sergio, responsable de la entidad.
"Los niños comienzan a trabajar en el vertedero en el momento que cogen fuerzas en sus brazos", comenta el religioso sobre unos niños que "con tan sólo cinco años ya no tienen perspectivas en la vida".
Su jornada laboral está repleta de peligros: Se alimentan de los restos que hay en el basurero, buscan entre los escombros con el peligro de pincharse con una jeringuilla, pueden tener accidentes laborales y sufren problemas de salud, especialmente broncopulmonares. "Desde la fundación trabajamos con cerca de 262 niños y beneficiamos a unos mil niños que viven en el vertedero o en las barriadas marginales de la localidad", explica el Padre Sergio sobre unos niños que "seleccionan el material de reciclaje para luego venderlo".
Para sacarlos de la marginalidad, se ha proyectado la Ciudad de la Esperanza, que el religioso califica de "un sueño" y expresa que se trata de un "proyecto de dignificación para todos los niños" que se cristaliza en "una escuela-ciudad". Así, se ofrecerá una formación integral, se proporcionará ayuda sanitaria, educativa y alimentaria a los pequeños.
Pero la Fundación necesita financiación y ayuda de la sociedad valenciana para "comenzar la segunda fase" por lo que este jueves ha organizado en la sala El Loco una fiesta solidaria en la que participarán la compañía JUJA Teatre y los grupos Kruchenko y La Pulquería.