O. BRIASCO VALENCIA
Margarita Carranco, Presidenta de la Asociación de Mujeres Municipalistas del Ecuador (Amume) tiene temperamento, seguridad en sí misma y es feminista, lo que le ha hecho conseguir grandes logros en la política de Ecuador (fue vice alcaldesa de Quito y luchar por la actual ley paritaria en el gobierno. "Las mujeres desde la política realizan acciones más humanistas, más solidarias y comprometidas con la sociedad", afirma sin titubear y añade que "hay que lograr que los hombres tengan una visión más femenina para que sus políticas no sean tan patriarcales". Pese a ello, sólo hay en Ecuador un 6% de alcaldesas y un 30% de concejalas (hay 451 mujeres eletas), unas cifras "muy bajas"
Carranco denuncia que "la inseguridad de las mujeres en la vida pública y sobre todo, en la privada, es un hecho muy común (7 de cada 10 mujeres sufre algún tipo de violencia)". Pero ese acoso también se da en las mujeres que ejercen en la política: "Ya hay 40 denuncias de violencia política de género", resalta quién también ha sufrido que "los hombres no dejen desarrollar las ideas que proponemos".
La mujer, que lleva desde los 17 años inmersa en este mundo "dominado por los hombres",cree que el problema radica en que "las políticas de inclusión económica y social mantienen una mirada hacia las mujeres como madres y protectoras e invisibilizan su rol en la economía productiva y reproductiva del país".
En buen camino
Pese a ello, la madre de dos hijas, cree que "los ecuatorianos están en el buen camino para que una mujer gobierne el país". Para que algún día este sueño sea toda una realidad, Carranco participa activamente en la escuela de Formación Política para Mujeres Autoridades Locales y con el que se pretende "respaldar el ejercicio político de las mujeres en la sociedad ecuatoriana desde un punto de vista local". Cada año asisten 200 mujeres a la escuela que reciben formación sobre el marco jurídico y institucional, comunicación política estratégica, perspectivas de género y desarrollo local,...
Estos talleres y cursos cuentan con la colaboración del Fons Valencià per la Solidaritat, que agrupa a más de 130 ayuntamientos y mancomunidades de municipios de la Comunitat Valenciana y tiene como a objetivo poner en común recursos y esfuerzos municipales para contribuir desde el ámbito valenciano al desarrollo de los países del Sur por medio de un fondo económico que sirva para financiar proyectos de cooperación y sensibilización.