O. B. VALENCIA
El hambre y la escasez de agua es una constante para la población etíope, que cada día lucha por su subsistencia y por adaptarse a una tierra resentida por la sequía del Cuerno de África. De hecho, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), uno de cada ocho etíopes sufre hambre. Los más vulnerables son los niños y las madres y, en especial, aquellos pequeños que son huérfanos o han sido abandonados por sus familias.
La Fundación Cal Pau lleva desde 2005 trabajando en una casa de acogida en la localidad de Meki (región de Oromia) para que los pequeños que se encuentran desamparados "puedan tener un mejor futuro" ya que, de lo contrario, "la mayoría de ellos no podría sobrevivir", explican desde la entidad social con cierto pesar.
En el transcurso de estos cuatro años, el proyecto se ha ido ampliando: "Comenzamos con dos niños y, en la actualidad, atendemos a 35" y disponemos "de un huerto, un pequeño corral y dos pozos de agua", explican. Pero, gracias a la unión de esfuerzos de Fundación Rose Caja Mediterráneo, Boston Consulting Group y la Fundación Cal Pau, se pondrá en marcha un nuevo proyecto de casas de acogida para niños huérfanos y abandonados en Meki. "Gracias a su importante ayuda podemos construir una nueva vivienda para atender a más menores", comentaron desde la entidad recordando que "con esta aportación, vamos a iniciar una importante ampliación".
En los centros, profesionales y cooperantes trabajan para ofrecer a los menores [el más pequeño es un recién nacido y el más mayor tiene 13 años] "una atención integral de las necesidades básicas" y,así, cerciorarse de que "tienen un adecuado desarrollo".
Según describieron, el proyecto Let the Children Have a Home (Dejad que los niños tengan un hogar) está dirigido a 48 jóvenes beneficiarios de la iniciativa, que tiene una duración inicial de 12 meses, mientras que los beneficiarios indirectos se calcula que alcanzarán los 135.
4,5 millones de huérfanos
Según informaron estas mismas fuentes, el proyecto contempla entre otras acciones, un programa de seguimiento del desarrollo de los niños, con su correspondiente programa de vacunación y consultas pediátricas gracias a la atención permanente de una enfermera en el centro. Además, se ofrecerá a los jóvenes programas de ocio y tiempo libre, apoyo escolar a las tareas del colegio, actividades extraescolares, culturales y deportivas, así como la formación de los profesionales para atender de un modo adecuado a los niños. Esta atención finaliza al cumplir los 18 años [aún no hay ningún caso], momento en el que ya está preparado para valerse por si solo y para emprender una nueva etapa en su vida. Por tanto, sólo tiene por objetivo atender a todos esos pequeños que "son abandonados porque sus familias no tienen suficiente dinero para mantenerlos o porque sus madres son prostitutas y no pueden hacerse cargo del bebé". De hecho, esta problemática es generalizada en el país ya que, según datos de Unicef, viven 4 millones de huérfanos (el 12% de todos los menores del país) y más de medio millón de éstos quedaron huérfanos como resultado del SIDA.
"En el centro tenemos a dos niños afectados por SIDA porque sus madres eran prostitutas", explican desde Cal Pau remarcando que, a estos niños, "les ofrecemos una atención sanitaria especializada".