LEVANTE-EMV VALENCIA
La música como hilo conductor y la integración y convivencia como trasfondo han hecho que Buñol sea, durante una semana, un punto de encuentro de cientos de personas que han estrechado lazos con otras culturas. Por cuarto año consecutivo, CEAR PV ha organizado el proyecto esmumbu en Buñol, la Escuela de Músicas del Mundo, "con el objeto de fomentar la integración y fortalecer la convivencia entre las personas migrantes y autóctonas".
Según explican desde la entidad, el proyecto se apoya en la difusión de las músicas propias de los países de origen de la población migrante, y utiliza ésta como vehículo de convivencia entre quienes quieran conocer, aprender, enseñar, compartir y disfrutar estas manifestaciones culturales". Con este fin, a lo largo del verano, realizan talleres, conciertos o, entre otras actividades, encuentros solidarios.
Pero, durante una semana, Buñol se ha convertido en una casa con las puertas abiertas de par en par para acoger a migrantes y refugiados. La iniciativa Abre su casa al mundo ha dado la oportunidad de conocer y compartir las experiencias de las personas refugiadas y migrantes que han tenido que abandonar sus países por motivos políticos o porque"el hambre las perseguía".
Así, personas venidas de Argelia, Argentina, Chile, R.D. Congo, Colombia, Ghana, Malí, Marruecos, Mauritania, Pakistán, Polonia, Reino Unido, Rumania y Senegal, se han alojado hasta este sábado en las casas de las familias buñoleras, quienes, solidariamente, han dado cobijo a los inmigrantes y han "compartido experiencias e intercambiado puntos de vista".
La cita finalizó el sábado, 8 de agosto, con la World Music Dance Party, donde los ritmos africanos y latinos pusieron el punto y final de esta cita.