O. BRIASCO VALENCIA
En el mundo hay 370 millones de indígenas repartidos por más de 70 países. Su vida es ajena al mundo desarrollado, del que huyen y se aislan para mantener su espíritu intacto, pero también para evitar que sus pueblos y su hábitat no sufran las consecuencias de los intereses económicos de las grandes multinacionales y de los gobiernos. Fuentes internas a Survival han manifestado: "Los turistas responsables deben mantenerse bien lejos de las zonas donde viven indígenas no contactados o recientemente contactados. Existen numerosos casos donde al menos la mitad de un pueblo indígena ha muerto por enfermedad poco después de su primer contacto con foráneos".
De hecho, la ONG ha denunciado que en la India, Barefoot ha establecido un complejo vacacional cerca del límite con la reserva creada para proteger al pueblo indígena de los jarawa por lo que "pone en peligro de contraer la gripe A y otras enfermedades a este pueblo indígena, cuya inmunidad parece ser escasa". Un hecho similar al ocurrido en pueblos como los yanomami, cuya población se redujo un 20% en siete años por la invasión de mineros, que introdujeron enfermedades como el SIDA o el sarampión.
Uno de los principales problemas es que los aborígenes, especialmente los niños, tienen pocas defensas en sus organismos para combatir la tuberculosis, sarampión, viruela o enfermedades infecciosas y parasitarias. Pero también se debe a que el chamán -los médicos en las etnias- posee una sabiduría basada en el conocimiento profundo de su medio, mostrando un gran nivel de efectividad en la curación de enfermedades propias de su entorno pero desconociendo los remedios para las enfermedades occidentales.
Cultura milenaria
Su hábitat y su tierra es tan importante que, según datos de Survival, los aborígenes que habitan su propia tierra viven diez años más que los que están en resentamientos. De hecho, los indígenas de Australia, por culpa del desalojo, tienen "una esperanza de vida al nacer de entre 17 y 20 años menor que la del resto de australianos".
La protección y respeto de estos pueblos es fundamental porque son herederos de tradiciones milenarias que están pasando un momento delicado: "En unas pocas generaciones podrían desaparecer más del 50% de las aproximadamente 7.000 lenguas que se hablan en el mundo actualmente, de las que más de 5.000 son lenguas indígenas", ha anunciado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Y es que, en la actualidad, tienen serias dificultades para conservar su bagaje cultural, ver reconocida su identidad y obtener títulos de propiedad de la tierra que ocupan, a lo que se suma, con frecuencia, una situación de pobreza extrema, analfabetismo, alta mortalidad infantil y marginación.
Survival insta a los países a ratificar legislación indígena y salvar las selvas
Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el pasado domingo 9 de agosto, Survival pide a aquellos países que aún no lo han hecho, que ratifiquen la legislación internacional existente en materia de pueblos indígenas.
El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que celebra su 20º aniversario, es la única legislación internacional que reconoce y protege los derechos territoriales de los pueblos indígenas y tribales. Es, asimismo, un instrumento clave en la lucha para salvar las selvas de todo el mundo, "dejando su control a manos de quienes las han cuidado durante generaciones".
Hasta la fecha, sólo 20 países lo han ratificado, y únicamente tres de ellos son miembros de la Unión Europea. España lo ratificó en febrero de 2007. "Sin embargo, países como el Reino Unido se escudan en el argumento de que no hay pueblos indígenas dentro de sus fronteras para no firmarlo, obviando el impacto que los proyectos de empresas nacionales tienen sobre comunidades tribales en otras partes del mundo. Otros, como EE.UU. o Canadá, que se erigen como grandes defensores de los derechos humanos, tampoco lo han ratificado", denuncia la ONG.
Según fuentes internas a Survival: "Los pueblos indígenas se encuentran entre los más marginales y vulnerables del mundo. Cuando se les arrebata su tierra, a menudo en nombre del desarrollo, lo pierden todo. Si los líderes mundiales son serios sobre los derechos humanos y sobre la salvación de las selvas, tendrán que ratificar esta legislación".