Betty Matomoros pertenece al Frente Nacional contra el golpe de Estado de Honduras y visitó esta semana Valencia, a través del centro de Documentación y solidaridad con América Latina (Cedsala), para acercar la situación que vive el país después de que Manuel Zelaya fuera depuesto del gobierno tras un golpe de Estado impulsado por Roberto Micheletti. "En estos momentos están suspendidas todas las garantías individuales de los hondureños y hay una represión selectiva contra dirigentes sociales", explica Matomoros sobre los el allanamiento de morada o las agresiones durante las marchas.
La hondureña narra cómo ha tenido que cubrirse y protegerse de las bombas lacrimógenas o cómo ha presenciado las agresiones a sus compañeros y concluye que "es una situación inestable" a la que "el pueblo ha llegado porque el gobierno nos ha obligado a actuar así".
El Frente Nacional contra el golpe de Estado de Honduras está formado por "gran parte de los sectores sociales: Obreros, campesinos, organizaciones de mujeres, profesionales, pueblos indígenas o pequeños y medianos empresarios que luchan por la restitución democrática", explica la dirigente. El colectivo ha sido calificado de "zelayista" pero Matomoros lo desmiente y alega que "defendemos el orden constitucional y queremos regresar a él porque nos ha costado mucho lograr la democracia con la que hemos convivido hasta el golpe" y añade que "en historia le tocó a Zelaya estar ahí pero no defendemos su figura, sino la democracia y el orden constitucional".
Según comenta, el Frente surge tras el golpe, pero antes, las organizaciones sociales, agrupadas en la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, "llevábamos luchando por lograr el cumplimiento de los derechos humanos, favorecer el acceso a la educación y a la salud, evitar la privatización del agua o que se respetaran los derechos laborales. Pero fue en el momento de la represión cuando se ha adherido más gente. Ahora, se han unido porque "nos han roto el proceso que hemos venido construyendo y lo han hecho a través de un golpe de Estado" y denuncia que "todo aquello que es usurpado por la fuerza de las armas nos lleva al espacio en el que estamos ahora".
Un ambiente de tensión y rechazo que "el pueblo no se esperaba" ya que en el imaginario colectivo no se contemplaba la posibilidad de que "tras treinta años de democracia tuviéramos un golpe de estado. Creíamos que esto era parte de la historia política de Honduras.
En opinión de Matomoros, ésta situación no se va a solucionar facilmente sin "la presión internacional" y especula que "los golpistas pretenden llevarnos a un proceso electoral y, en estas condiciones, ningún hondureño estaría dispuesto porque no nos van a garantizar ninguna transparencia en ese proceso", sentencia. o. briasco. valencia.