Sociedad plural, gastronomía diversa

El libro "La cocina sagrada", publicado por Alba Editorial, repasa las costumbres gastronómicas y leyes dietéticas de las cinco religiones más importantes

 
La gastronomía árabe cada vez va ganando más adeptos por su variedad y condimentos.
La gastronomía árabe cada vez va ganando más adeptos por su variedad y condimentos.  efe
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AMAT SAPENA VALENCIA Los movimientos migratorios han transformado la sociedad. Hoy es normal la convivencia de diferentes razas, culturas o religiones, y, como no, de diversas gastronomías. Una sociedad plural también en el estómago.
España es un país que ha recibido en las últimas décadas a personas que han llegado prácticamente de los cinco continentes, gente que ha traído su cocina y hasta sus ingredientes para poder hacerla. Hasta hace unos años era impensable encontrar en los mercados productos como la yuka, el mango, el tofu, etc. Hoy se habla de fusión culinaria, mezcla de diferentes gastronomías.
Y la religión está unida la gastronomía. Alba Editorial ha publicado recientemente La cocina sagrada, un libro de Débora Chomski en el que, como la autora subraya, se invita al lector "a descubrir las claves de la alimentación y la espiritualidad de las cinco culturas religiosas más tradicionales: hinduismo, judaísmo, cristianismo, islamismo y budismo. Desde esta perspectiva, le proponemos que se adentre en el significado de las festividades y los alimentos que adquieren un valor destacado en cada cultura".

Cinco capítulos, cinco religiones
El libro también nos cuenta qué alimentos son aptos para comer en cada credo religioso y cuales no están permitidos y su forma de preparación según los ritos y los valores dietético-religiosos de cada cultura y confesión.
La cocina sagrada tiene cinco grandes capítulos, aquellos referidos a la alimentación de las religiones más practicadas en el mundo: cristianismo, islamismo, budismo, hinduismo y judaísmo. En cada de estos cinco apartados también se hace referencia a las principales fiestas, leyes dietéticas, alimentos sagrados y rituales en la mesa.
El hinduismo restringe la ingesta de carnes en la creencia de que consumir animales inocentes e indefensos pone en peligro a quienes las consumen y aboga por la restricción del consumo de alcohol. En lo que concierne a alimentos sagrados no se recomienda comer carne de vaca, de buey, de cordero y de aves, como recoge Débora Chomski en su libro.
En el judaísmo está prohibido el consumo de animales que se alimentan de carne o con desperdicios: león, cocodrilo, cerdo, jabalí, caballo, conejo, caracoles, marisco o peces sin escamas ni aletas. Sus alimentos sagrados son el pan y el vino, así como el aceite de oliva por su simbolismo religioso.

El cristianismo no prohíbe alimentos
En el cristianismo no hay alimentos prohibidos por motivos religiosos ni normas específicas sobre el sacrificio de animales.
Según se destaca en el libro, sólo los adventistas tienen una dieta parecida a la judía. A diferencia de otras confesiones, en el cristianismo se permite la mezcla alimentos prohibidos por otras religiones, como sucede con la carne y los lácteos.
Al igual que en el judaísmo, los alimentos sagrados son el pan y el vino, mientras que el pescado representa la pureza espiritual.
En lo que se refiere al ayuno, los cristianos se abstiene de todo alimento en Viernes Santo y tienen prohibido comer carne durante la Cuaresma.
El islamismo es más estricto en sus leyes dietéticas. El Corán cree que existen alimentos que no se pueden ingerir porque son nocivos para el cuerpo o son tabú. La lista es extensa: las gelatinas, las enzimas, los emulgentes y las sustancias conservantes o para dar color a las comidas. Un musulmán tiene prohibido ingerir cerdo y jabalí, la sangre, las carnes de animales carroñeros, así como aquellos asociados con la suciedad (ratas y ratones) y, por supuesto, tomar alcohol.
En lo que se refiere al sacrificio de animales, el islamismo marca una forma de degüelle ritual que resulta indolora para los animales. Se dice que la carne es más tierna al no haber sufrido el animal.
La cultura islámica tiene a los dátiles , fruto que comía Mahoma, y el cordero como alimentos sagrados.

Ayuno en el mes de Ramadán
El ayuno se practica en el mes de Ramadán, tiempo en el que no se come ni se bebe desde que amanece hasta que se pone el sol.
El budismo no tiene leyes dietéticas. Por filosofía, el budista es vegetariano, pero las características geográficas, orográficas y climáticas del Tíbet, lugar donde nació este credo religioso, escasea el vegetal y abunda más la carne, principalmente de yak, alimento sagrado.
Y si la lectura de cada capítulo le ha abierto el apetito, cada religión aporta numerosas recetas con sus ingredientes y una fácil explicación de cómo se elaboran.

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