AMAT SAPENA VALENCIA
"He visto el horror", declara el voluntario valenciano de Cruz Roja, Luis Górriz, que ha estado un mes y una semana en Haití junto a un equipo dedicado a la potabilización de agua tras el terremoto del pasado 12 de diciembre en el país caribeño. "Me quedo con el desamparo de la gente, de personas frente a sus casas derruidas y que se han quedado sin nada. Delante de los edificios sin atreverse a meterse dentro por temor a derrumbes. La gente no quería despegarse de su casas", afirma Górriz.
El voluntario de Cruz Roja llegó a las pocas horas de producirse la catástrofe. Górriz -que ya ha ayudado en el terremoto en Argelia en 2003, el huracán en Haití de 2004 y el seísmo de Pakistán de 2005- y se encontró un panorama asolador. "Si he de comparar con lo visto en Argelia y Pakistán, el terremoto de Haití, siendo ligeramente inferior, ha sido más devastador por las condiciones del país. Haití tiene unas infraestructuras muy débiles y una sociedad muy frágil".
Su misión, como integrante de las Unidades de Respuesta en Emergencias de Agua y Saneamiento, Saneamiento Masivo, Telecomunicaciones y Logística junto a Pablo Valero y Salvador Ramírez de Alicante, Óscar Meseguer y Juan Gálvez de Castelló, y Carlos Ortega de Valencia, era "manejar las plantas potabilizadoras creadas, analizar el agua y hacer saneamientos como letrinas y tratamiento de basuras". Concretamente en Leogane, una de las poblaciones más devastadas por el terremoto por encontrarse próxima al epicentro, Cruz Roja Española ha conseguido distribuir más de 4.400.000 millones de litros de agua potable, cifra que unida a la distribución realizada en Puerto Príncipe, asciende a más de 16 millones de litros de agua.
Luis Górriz vuelve marcado por la experiencia. "Sientes impotencia ante la magnitud del desastre. En la retina se me queda la imagen de los campos de desplazados, con gente hacinada, con niños sufriendo... Ahora, los niños comienzan a jugar pero en unas condiciones lamentables, calamitosas. Ahora llegan las lluvias y la situación puede empeorar". El cooperante valenciano afirma que "a veces piensas que ojalá tuvieras una varita mágica para borrar tanto horror y tanto sufrimiento, al menos te queda el sentimiento de haber contribuido a aliviar los efectos de esta tragedia".
Luis Górriz ha perdido tres kilos en estos casi 40 días en Haití. "Es una anécdota pero es un indicativo del trabajo que se ha hecho. Era empezar a trabajar a las cinco de mañana y no parar para producir suficiente agua para que los camiones no pararan. Así hasta las cinco de la tarde, que es la hora que anochece en Haití".
Górriz quieres er optimista ante el futuro. "Hay que aprovechar la ayuda internacional y c0nstruir casas más fuertes porque este país tiene el problema de los huracanes, que son muy frecuentes en determinadas épocas del año".
El conseller de Solidaridad y Ciudadanía, Rafael Blasco, anunció ayer que la Comunitat Valenciana ejecutará en Haití un programa de reconstrucción en dos fases, con una duración total de cinco años, y que prevé la construcción de 215 viviendas para 2.000 personas.