Nuria Tendeiro Parrilla, Valencia
La China contemporánea de la hoz y el martillo ha recuperado las tradiciones perdidas, aquellos valores taoistas y aquellas enseñanzas de Buda en medio de un bazar "grande y libre". El zodíaco chino, que es más antiguo que el que hacemos servir en Occidente, marca para el próximo jueves, día 7 de febrero, la entrada al nuevo año, concretamente al 4706, bajo el signo de la rata.
"La Astrología china se basa en un ciclo lunar de doce años. Y tu signo está determinado por el año en que naciste, y cada signo está representado por uno de doce animales. Cada año finaliza después de doce lunas nuevas, y la última, siempre entre finales de enero y principios de febrero, marca la entrada a uno nuevo. En este caso, la luna nueva del próximo jueves, la que hace 12 del año 4705 chino, dará paso al 4706", explica a Levante-EMV el coordinador del Instituto Confucio de la Universitat de València, el profesor José Vicente Castelló.
Este centro, inaugurado el 28 de noviembre de 2007, celebrará mañana miércoles la fiesta grande china con una jornada cultural en la que el propio José Vicente Castelló explicará cómo viven los chinos el año nuevo. Además, hablará de los orígenes de la fiesta; así como del calendario lunar que los rige; de la importancia de la figura de la rata y los pronósticos para el año entrante. Acompará la conferencia de Castelló, la proyeccción de un documental sobre el Año Nuevo Chino en Londres de la realizadora valenciana Susi Gozalvo. Asimismo, el Instituto Confucio inaugurará una exposición fotográfica sobre la festividad. No faltará el tradicional baile del león y dragón chinos protagonizado por la asociación valenciana T'ai en el rectorado y alrededores con tracas de fondo. La jornada festiva se cerrará con una cena privada en un restaurante chino de Valencia en la que estarán presentes miembros de la Universitat de Valencia y de la entidad T'ai junto a un grupo de invitados entre los que habrá una pequeña representación de la comunidad china en Valencia.
"La del Año Nuevo es sobre todo una fiesta familiar, en la que se producen 800 millones de desplazamientos internos, de personas que vuelven a sus lugares de origen. Dos semanas festivas que empiezan con los festejos de la Noche Vieja y se alarga con la fiesta de los faroles", describe el coordinador del Instituto Confucio en Valencia, que ha residido los últimos 20 años en el país asiático del que ha vuelto, para quedarse definitivamente en Valencia, hace apenas tres meses.
Pescado, jyao zi y ang pao
Tiene la celebración española y la china algunos aspectos comumes, entre ellos copiosas cenas familiares donde no falta la bebida ni el pescado: "El pescado se cocina entero porque de esta forma simboliza la unidad familiar", puntualiza José Vicente Castelló. También, la noche en vela y fiestas que se siguen por el televisor. A las 12 de la noche engullen sus tradicionales jyao zi (raviolis que simbolizan el paso de lo viejo a lo nuevo) elaborados de forma artesanal por toda la familia y los niños reciben su Ang pao (paquetes rojos de dinero). Limpian la casa de arriba abajo para alejar la mala suerte y comenzar el año nuevo lo más inmaculados posible, en las puertas cuelgan sus pareados de la buena suerte y la casa se engalana con tiras de papel de arroz en las que se pintan símbolos de buen augurio. Felicitan a los amigos y familiares y los templos se llenan de fiesta con olor intenso a incienso.
Según la leyenda, los doce animales del Zodiaco Chino fueron elegidos por Buda. Cuando Buda estaba cercano a la muerte invitó a todos los animales a visitarlo. Sólo llegaron doce: la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. Como muestra de agradecimiento por haberlo visitado, Buda los honró usándolos para representar las doce fases del Zodiaco. El año 4705 del cerdo deja paso al 4706 de la rata, que para el calendario chino representa un año de trabajo duro, de actividad y renovación.
"El de la rata será un año de fluctuaciones, comenzará con altibajos, acabará bien y algunos ganarán mucho dinero. La rata es un animal que acumula mucho, sobre todo comida, para en épocas de carestía poder alimentarse. Cambia mucho de sitio, porque busca la seguridad. Respecto a China, en términos económicos este año todavía crecerá un 14 por ciento. Las Olimpiadas le permitirán crecer y acumular riqueza", augura el profesor valenciano que dirige el Instituto Confucio.
Este centro, el equivalente al Instituto Cervantes en China, con una biblioteca de 5000 volúmenes ?-entre libros, CD, DVD y casetes-, y un equipo formado por 8 profesores, lo costean por igual el gobierno chino y la Universitat de València, y es el único que funciona con regularidad en España, donde existe un segundo instituto en Madrid.
"La demanda y el interés por el idioma chino en España es cada vez mayor. Si nos remitimos a nuestras últimas cifras, tenemos que más de 400 alumnos pasaron por nuestras aulas durante el pasado curso. Además, en dos días se han matriculado en torno a 150 alumnos para los nuevos cursos que empiezan el 18 de febrero", resalta Castelló.
Y de ello dan cuenta también los alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas, la Universitat Politècnica y asociaciones como T'ai que ofrecen sus propios cursos. Unas doscientas personas constituyen esta última entidad, la mayoría padres y madres que han adoptado a sus hijos en China. Por sus aulas pasa un alumnado heterogéneo, y destaca un número importante de empresarios que se sienten interesados por la cultura china, país con el que han mantenido negocios o pretenden mantener negocios a medio plazo. Pero en T'ai también está representada una pequeña parte de la comunidad china residente en Valencia, como socios y profesores. Al menos, media docena de profesores son nativos.