25 de octubre de 2015
25.10.2015

Atotxa y Harte

25.10.2015 | 14:03

¿Se acuerdan del campo de Atotxa? Era las antípodas del Helmántico. En Salamanca cuando metían un gol el portero tardaba tres días en recoger la bola del interior de aquellas portería-igloo, donde el balón se enamoraba de las mallas, más que besarlas. En Donosti, por el contrario, si metían un testarazo picado desde el punto de penalty el esférico rebotaba en la valla de atrás y se iba al centro del campo. A los niños nos gustaba Atotxa porque sus porterías eran casi como las nuestras, pintadas en un muro. En aquel campo lo del aliento en el cogote cobraba todo su sentido. Las ligas de los grandes bigotudos „Olaizola, Zamora, Idígoras y Satrustegi„ y del ídolo Arkonada (80-81 y 81-82) nunca se hubieran conseguido en Anoeta. La Real cometió dos errores enormes para su devenir histórico, ambos durante la presidencia de Iñaki Alkiza (1983-1992): derribó Atotxa y se mudó a Anoeta, donde la Real ya fue Sansón sin pelo; y truncó su estricta política de cantera, con la llegada en 1989 de John Aldridge. En junio de 1993 Atotxa colgó las banderas por última vez. Y en 2004 Anoeta dio la bienvenida a los granotes de nuevo a Primera, tras 39 años de ausencia. ¿Como olvidar aquel zapatazo de Ian Harte que era la tarjeta de presentación del Llevant UD del siglo XXI?

Fundació. A veces se ponen a circular las ideas, se expanden como una mancha de aceite y acaban por convertirse en una ilusión colectiva. Es lo que ha sucedido con el proceso de democratización del Llevant a través de la Fundació Cent Anys, que permitiría un modelo de club de elite sin parangón en nuestra Liga. Sin embargo, como muchos de los actores sociales (y de los advenedizos que ahora se suben al carro) no acaban de creer realmente en esto, cabe precisar algunas cuestiones: hay que respetar la propiedad de los títulos y a los levantinos que se rascaron el bolsillo en su momento, especialmente a los grandes y medianos accionistas, que acumulan un 70% de las acciones que quedan fuera de la Fundació; también debemos valorar la importancia que en la hoja de ruta para la salvación del Llevant tuvieron Ajuntament, Diputació y Generalitat y mantener su protagonismo como garantes de la estabilidad; y sobretodo hay que dar voz y voto al levantinismo de base, que debe estar ampliamente representado en la nueva Fundació. También es de justicia, a mi entender, que este proceso esté pilotado por Quico Catalán y algunos de los consejeros que durante el último lustro, pese a errores y aspectos mejorables, han saneado el club y lo han consolidado en Primera. Tanto como ser implacable con aquellos que han utilizado el club como plataforma desde la cual velar por sus intereses personales.

Camarasa. No hay que entender mucho de fútbol ni ser muy listo para saber, con verlo jugar un par de ratos, que el de Meliana está en otra dimensión, como venimos destacando desde hace muchos meses. Se consolida la rumorología: media Europa va tras él y, si sigue con su progresión, es muy probable que el Llevant no tenga forma de frenar su marcha antes de lo que teníamos previsto. Sin embargo, estaría bien aprender definitivamente la lección: invertir en cantera es la piedra angular que puede hacer grande a un club humilde. Y no las «agencias» de colocación de futbolistas que deambulan por Orriols como Pedro por su casa.

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