22 de septiembre de 2017
22.09.2017
Levante UD30R.Sociedad
 

Magia y éxtasis en Orriols

El Levante UD golea a la Real Sociedad con un un gran gol de Chema, un tanto de penalti de Morales y otra falta magistral de Bardhi - El conjunto «granota» permanece invicto y se cuela en puestos europeos con nueve puntos - Jason se lesiona

22.09.2017 | 02:01
Magia y éxtasis en Orriols

Hay jugadas por las que vale la pena pagar el precio de una entrada, sufrir durante más de 90 minutos y luego llegar a casa en plena madrugada de un jueves cualquiera. La afición granota (17.600 fieles en las gradas de Orriols) lo comprobó anoche con el gol de Chema primero y con la enésima falta magistral de Bardhi después. Dos chispazos espectaculares que sirvieron al Levante UD para sumar tres puntos ante la Real Sociedad, un hueso de Primera, acumular nueve en la despensa y codearse con los candidatos a meterse en Europa.

El gol de Chema desatascó un duelo tan complicado como importante en este ciclo de jornadas consecutivas en Orriols. De inicio, la Real se apoderó del balón e imprimió un ritmo lento al juego, con Illarramendi como principal y único faro. El Levante UD optó entonces por estrechar líneas, esperar y esperar. A raíz de una jugada de estrategia, Llorente tuvo la primera ocasión para los donostiarras con un remate de cabeza que se fue por encima de la portería de Raúl, descolocado a media salida.

Un aviso que agitó a los azulgrana, hasta ese instante demasiado conformistas. El equipo dio un paso al frente, mínimo, pero suficiente para que en una combinación entre líneas, Bardhi viera a Morales, quien asistió con un taconazo a Toño. El lateral, incombustible en sus subidas por el carril, disparo violento con la ziquerda a los guantes de Rulli. El rechace fue para Jason, que lo volvió a intentar con más potencia que coloación. De nuevo Rulli evitó el gol.

El voltaje del partido subió y mientras la mecha de Bardhi se encendía a la Real se le fundieron los fusibles. Sólo Vela, un incordio permanente para Chema y Postigo, generaba inquietud en Orriols. Más allá de eso, el único refugio que encontraron los blanquiazules apareció en las jugadas a balón parado. En una de ellas, Aritz rozó el gol con otro remate de cabeza.

Pese a la mejoría, el campo se le hacía demasiado largo al Levante UD. Con Campaña demasiado lejos de la frontal, un abismo parecía distanciar a Alegría, naufrago entre la defensa de la Real, del resto de sus compañeros.

Aún así, casi que por insistencia, las ocasiones llegaron. A la media hora, Jason acarició el 1-0 con un improvisado remate con el pecho que rechazó el portero. El gallego fue a por el rechace y en esa jugada se lesionó. Un contratiempo para Muñiz, que prefirió mandar a Morales a la derecha para dar entrada a Ivi, de nuevo como extremo zurdo. Fue un acierto.

Al filo del descanso, el propio Morales embolsó el balón en el costado diestro para central a la frontal del área. Allí estaba, inesperadamente, Chema. Y tan inesperedamente conectó una volea con la izquierda con la que envió el esférico a la escuadra de la portería realista. Orriols se vino abajo celebrando el espectacular gol de su central.

Al Levante UD se le dibujó el partido con el que más disfruta. Un rival necesitado de tomar riesgos, con una defensa algo lenta a la hora de frenar los contragolpes. Sin embargo, el conjunto vasco no le perdió la cara al choque. Juanmi, en la primera jugada del segundo acto marró un disparo franco para igualar. Un zarpazo que fue neutralizado por la seguridad defensiva levantinista, impecable a la hora de desesperar al rival.
En el área contraria, Campaña se confió en un mano a mano con Rulli tras una pared brillante con Morales. El sevillano quiso picar el balón, pero lo mandó a las nubes. Fue una señal. Campaña, agotado, tuvo que ser sustituido por Doukouré.

Con más oxígeno azulgrana en el campo, la Real permitió a Ivi y Morales hacer metros. A un cuarto de hora del final, Morales forzó un penalti con picardía y él mismo lo transformó para sentenciar una noche mágica en Orriols, entregada, frotándose los ojos, en puestos europeos tras un año en el infierno de la Segunda. Muñiz sacó del campo a Morales, despedido con una ovación atronadora.

Lo mejor quedó para el final. Ivi quiso lanzar una falta en la frontal, pero el público le obligó a dejársela a Bardhi. El macedonio se acercó, cogió el balón con humildad, lo plantó en el cesped y lo metió, otra vez, en la escuadra. Pura magia.

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