10 de febrero de 2016
10.02.2016

El PP de Calp defiende poner calles a alcaldes franquistas «si no han cometido una atrocidad»

Los populares lamentan que su propuesta haya desatado «un revuelo absurdo», pero la retiran y no homenajearán a cuatro munícipes de la dictadura

10.02.2016 | 04:15
El PP de Calp defiende poner calles a alcaldes franquistas «si no han cometido una atrocidad»

Al gobierno de Calp (PP e independientes) le costó ayer dar su brazo a torcer. Retiró en el pleno a regañadientes la propuesta de dedicar calles a cuatro alcaldes franquistas y al último de la Segunda República. Su portavoz, la popular Ana Sala, sostuvo que estos munícipes «lo fueron de nuestro pueblo y, siempre que no hubieran cometido una atrocidad, nos parecía bien que tuvieran una calle». «Ni el alcalde [César Sánchez, quien también es presidente de la Diputación de Alicante] ni yo perseguíamos este revuelo», sostuvo Sala, que calificó la polémica de «absurda».

«No íbamos a poner nombres de calles a "pito, pito, gorgorito". Nos parecía más sensato el criterio de comenzar con los primeros alcaldes de los retratos del salón de plenos. Teníamos la lista desde 1700, pero era irse muy atrás y nadie los conoce», dijo la portavoz del PP.
Antes del pleno, Ana Sala, en una junta de portavoces, anunció que el gobierno local daba marcha atrás y cambiaba la propuesta de los alcaldes por la de dedicar las calles al arquitecto Ricardo Bofill, al maestro Pablo Pineda, a Roger de Llúria, a la Unión Musical Calp Ifac y a la patrona, la Mare de Déu de les Neus.

La oposición (PSPV, Compromís y Sí se puede Calp) se abstuvo. La nueva propuesta le pareció improvisada. Lamentó que el gobierno local perdiera la oportunidad de convocar un proceso de participación ciudadana para dar a los vecinos la oportunidad de elegir el nombre de sus calles.

El PP y el topónimo
Bastó esa alusión a pulsar la opinión de los vecinos para que la portavoz popular hurgara en la herida (para el PP todavía abierta) del topónimo. «Cuando Ximo Tur, nieto del alcalde de la Segunda República al que queríamos dedicarle una calle, cambió el topónimo y eliminó Calpe, no se preguntó al pueblo», criticó Sala.

«Para el topónimo y para cambiar los nombres de las calles franquistas se podía haber hecho un referendo», terció el alcalde, que deslizó que algunos de los munícipes franquistas a los que su grupo quería poner calle «eran familiares de antiguos concejales socialistas».

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