16 de marzo de 2016
16.03.2016
Obras

Restauran dos fincas históricas de Dénia para convertirlas en hoteles

El ayuntamiento autoriza las obras en la Raconà de les Rotes y en una casa del XIX de la partida Madrigueres

16.03.2016 | 04:15
Restauran dos fincas históricas de Dénia para convertirlas en hoteles

El negocio de los hoteles con encanto remonta en Dénia tras la crisis. La comisión mixta dictaminadora, que da el visto bueno a obras que se realizan en edificios protegidos, ha autorizado los proyectos de reforma en dos fincas históricas de Dénia, una situada en la partida Madrigueres, junto a la vía verde, y otra del litoral de les Rotes. La primera se quiere reformar ahora para convertirla en un alojamiento rural (el entorno ayuda, ya que la casa está rodeada de huertos de naranjos). Mientras, la de les Rotes, que es la casa de la Raconà, se está ya rehabilitando para relanzar el hotel que en 1990 abrió aquí el actor italiano Franco de Rosa. Un hotelero local ha comprado la Raconà, que está a escasos metros de la playa; quiere convertirla en un establecimiento de los llamados con encanto. Leyenda, desde luego, no le falta.

Las fincas históricas de Dénia (algunas se caen a trozos como Villa Cándida, construida en 1890 y desde hace años a la venta por 4,9 millones de euros) parece que están predestinadas a acoger pequeños hoteles con magia. Ahora, con esos dos permisos concedidos por el ayuntamiento, este segmento turístico coge aire.

Hasta que no se apruebe el nuevo Plan General, que debe contemplar nuevos suelos hoteleros, las grandes inversiones no llegarán. Mientras tanto, el sector del alojamiento turístico saca partido de lo que hay. Y no es poco. El litoral de les Rotes, donde todavía queda un puñado de antiguos chalés de aire romántico, favorece que se abran hoteles pequeños y con encanto, como los ya existentes de les Rotes y el Palau Verd.
La Raconà, que conserva rasgos arquitectónicos muy notables, se adapta a esta categoría. En 1915 adquirió este terreno el comerciante británico Alexander Boyd Swan, que construyó una mansión de lujo en la que vivió hasta su muerte, en 1939. La mansión estuvo luego cerrada durante años hasta que en 1990 la compró el actor italiano Franco de Rosa (actuó en los 70 en numerosos spaghetti westerns), que abrió un hotel pionero en ese concepto de alojamientos con hechizo. El negocio había declinado en los últimos años. Ahora el inmueble lo ha adquirido un hotelero local que ya le está quitando las telarañas.

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