13 de julio de 2016
13.07.2016
Agresión sexual

Una niña de la que abusó su profesor, a su madre: "Si no te enfadas, te cuento una cosa..."

Condenan al docente a dos años de prisión - La pequeña siempre ha relatado que el maestro la sentó sobre sus rodillas y le manoseó la zona vaginal

13.07.2016 | 15:06

La pequeña detectó que el comportamiento era "anormal"

  • La madre tuvo conocimiento de los abusos a los pocos días de que su hija los sufriera. La niña, que entonces tenía 7 años, le dijo: «Si no te enfadas, te cuento una cosa?». La menor, destaca la sentencia, era consciente de que la conducta del profesor hacia ella había sido «mala» y «anormal». Los magistrados concluyen que la alumna interpretó que se había producido «una clara intromisión en su indemnidad corporal». Además, subrayan los jueces, la niña no ha cambiado nunca su declaración. Recuerda perfectamente que la clase estaba en penumbra, también el video que les había puesto el maestro y que éste se sentó a su lado y le tocó «la pometa», término infantil para referirse a la vagina.

La Audiencia de Alicante ha condenado a C. V. N. que trabajó de profesor en Teulada en 2011, a dos años y dos meses de cárcel y a seis años de inhabilitación absoluta por cometer un delito de abuso sexual al sentar, durante una clase, a una niña de 7 años sobre sus rodillas y manosearle la zona vaginal. El acusado también deberá cumplir seis años de libertad vigilada. Además, tiene prohibido comunicarse y aproximarse durante también seis años a la víctima, a la que deberá indemnizar con mil euros por los daños morales que le ocasionó.
El abuso sexual se produjo el 3 de febrero de 2011.

La menor, que destapó los abusos al contárselos a su madre, estaba en la clase de inglés que impartía este profesor. El aula se hallaba en penumbra, dado que los alumnos estaban viendo un video. El maestro se sentó al lado de la niña y, «con ánimo libidinoso», precisa la sentencia, la subió sobre sus rodillas y le manoseó y tocó la zona vaginal por encima de la ropa.

En el juicio, la defensa insistió en que la única prueba de cargo era la declaración de la niña. Los magistrados esgrimen en la sentencia jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre los parámetros que dan credibilidad a un relato de abusos sexuales por parte de un menor.

Los jueces concluyen que en este caso la víctima «ha mantenido de manera persistente y convicente un mismo y único relato». Subrayan que la declaración efectuada en el juicio y ante la Guardia Civil, que la grabó por si se optaba por no hacerle pasar a la niña el mal trago de revivir los hechos en un tribunal, fue «expresiva, espontánea y absolutamente creíble».

También inciden en que el tocamiento se prolongó durante «un tiempo regular» y, por tanto, hay que descartar que fuese una caricia superficial sin intención.

Además, la sentencia aclara que la menor no había estudiado el curso anterior en este colegio, el Sant Vicent Ferrer, y la familia desconocía los problemas que el profesor había tenido en otros centros. La madre, al contarle su hija lo sucedido, acudió al centro a pedir explicaciones y asesoramiento. Luego consultó a una psicóloga y, finalmente, puso la denuncia.

Los magistrados afirman que la conducta del profesor, que éste trato de justificar en el juicio con el argumento de que es afectuoso con sus alumnos, respondió a «un acto de contenido sexual manifiesto».

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